Los bananos de la discordia Parte 1

La historia de los obreros campesinos en el caribe colombiano ha tenido varios momentos cruciales para todo el país,  gracias a las condiciones de los suelos en algunos de los departamentos que componen esta región decenas de empresas multinacionales llegaron allí desde finales del siglo diez nueve.

Por: Periódico El Campesino

Los días 3, 4, 5 y 6 de septiembre de 1929, el representante a la cámara Jorge Eliecer Gaitán, realizó   el debate sobre la mascare de las bananeras, algunos historiadores consideran que el debate que realizó Gaitán ha  sido hasta hoy el mejor en la historia de esa corporación. Pero se le consideró así porque el político liberal, demostró como un grupo armado del ejército colombiano fue llevado a al municipio de Fundación, en el departamento de Magdalena, el gobierno del entonces presidente Miguel Abadía Méndez decidió actuar con las con las armas, presionado por los políticos conservadores que  afirmaban que la revolución bolchevique había llegado a Colombia de la manos de los comunistas que organizaban la huelga bananera y por  las amenazas de los dirigentes de la United Fruit Company que alegaban que en si el gobierno no contenía la huelga de más 25 mil obreros, pedirían al gobierno de los Estados Unidos una intervención del cuerpo de marines de ese ejército en las zonas donde estaban sus cultivos paralizados.

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Las tropas enviadas y que estaban  bajo el mando del General Carlos Cortes Vargas, arribaron a Fundación, según Jorge Eliecer Gaitán, los huelguistas se encontraban realizando el paro bajo la premisa de la no violencia, los trabajadores de la empresa multinacional exigían mejores condiciones laborales, pero las balas fueron percutadas y  hasta hoy más de 70 años después, no se tiene claro el número de muertos de aquella masacre.

Los líderes de la huelga pedían que la forma de contratación  que de denominaba destajo cambiara, los campesinos, indígenas y foráneos que llegaban a la zona atraídos por el trabajo que allí podrían encontrar, eran contratados por contristas, es decir no eran empleados de la multinacional americana, los pagos no se realizaban a tiempo a los trabajadores, a veces las demoras en los pagos podían pasar del mes, parte de los salarios se daba en vales que solo eran redimibles en los establecimientos de la compañía y al momento de ser cambiados por dinero, los tenderos se quedaban  con el 30 o el 40 por ciento del vale. Las condiciones de salud eran terribles, las enfermedades vinculadas con la pobreza extrema eran frecuentes, Gabriel García Márquez los describe en  CIEN AÑOS DE SOLEDAD, el nobel colombiano, relató como en los campamentos de los “gringos” había neveras con  hielo y con el pescado fresco.

 

Aún hoy el país recuerda la masacre de las bananeras

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