Ángelus, hermosa devoción

Ángelus es una bella y sencilla devoción cristiana que recuerda el momento de la Anunciación del ángel Gabriel a María, también conocida como la Encarnación del Hijo de Dios.

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Por: Iván Alejandro Vanegas Cruz

El rezo del Ángelus viene de una larga tradición de origen franciscano. En los primeros siglos, solamente se recitaban tres “Ave María” a determinada hora de la noche en el momento en que los frailes se disponían a realizar sus oraciones.

Al tomar popularidad esta devoción, le fueron añadidos unos versos cortos, en forma de responsos, antes de cada Ave María y concluida con una oración final. Siendo así el Ángelus, por su brevedad, una oración que se aprende fácil y se puede recitar en cualquier lugar.

En muchos pueblos creyentes en el mundo se adoptó esta oración y se integró rápidamente en la vida del campo. De una manera muy útil, el Ángelus, hizo de “reloj para los campesinos” ya que no era común adquirir un reloj para cada hogar. De allí que las campanas de los templos jugarían un papel esencial.

Con su toque anunciaban que ya era mediodía. A la hora 12:00m las campanas alzaban su vuelo y su eco resonaba hasta alcanzar grandes distancias y eso permitía que en las veredas próximas al pueblo, se escuchara su repique.

Era la hora del Ángelus. Sin embargo, con el paso de los años, se comenzó a realizar en tres horas del día: en la mañana (al amanecer) a las 6:00am, a mediodía 12:00m y en la tarde (puesta del sol) a las 6:00pm. De tal forma que el toque coincidía con la oración de Laudes y Vísperas que los religiosos harían durante esas horas.

La actitud de los pobladores y campesinos era ejemplar. No importaba el oficio o la actividad que se estuviera realizando, no importaba el lugar o con quien se estuviera, sencillamente al toque de las campanas, todo quedaba inmóvil y en profundo recogimiento para recitar la bella oración.

Aquella actitud era imagen de una impactante y bella devoción de todo un pueblo a la Reina del cielo, con el fin y único propósito de consagrar y ofrecer el día a Dios por la vida y los quehaceres cotidianos y, así, glorificar su obra salvadora por medio de la Encarnación en el seno de la Virgen y el Sacrificio santo de su amado Hijo Jesucristo.

En muchos pueblos colombianos, esta devoción ha decaído; en otros, se vive pero no con la misma intensidad de antes. En las fiestas patronales o durante la novena de Navidad se logra rescatar la oración del Ángelus y muchas oportunidades solo a una hora del día.

Sin embargo, el Ángelus no permanece en el olvido absoluto. Quizás ya las campanas no resuenen y no avisen el momento indicado, pero hoy cada uno dispone de un reloj que marca la hora. Cada uno ha recibido algo de sus abuelos y padres, no hay que dejar perder el tesoro de la fe que se  ha trasmitido de generación en generación con mucho esfuerzo.

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