¿Ayuno o dieta?

¿Ayuno o dieta? Esta pregunta surge cuando los creyentes viven la práctica del ayuno sin conocer su sentido. Ayunar es mucho más que dejar de alimentarse.

 

Ayuno

 

Por Camilo Agudelo Linares

 

El ayuno es un tema frecuente entre los creyentes, sobre todo en tiempo de Cuaresma. Esta práctica, que tiene mucho tiempo de vivirse en la Iglesia, ha sido confusa para muchos, hasta creer que dejar una u otra comida es lo que se entiende como ayuno. De esto se desprende que esta práctica al no ser entendida como la propone la Iglesia, no llega a ser más que una dieta, es decir, una actividad saludable, pero que no compromete el corazón y la vida. Si el cristiano no entiende el sentido del ayuno, su práctica no es un medio para llegar a ser mejor creyente, mejor persona; sino tan solo una herramienta saludable. Entonces, ¿qué significa el ayuno? Una práctica voluntaria en la que se opta por abstenerse de algo que complace, no necesariamente el alimento.

¿Cuándo el ayuno se convierte en dieta? Cuando el propósito no es mucho más que dejar de comer cierto alimento, generalmente carne, pero no está unido a una intención o meta de conversión. Si cada creyente une al ayuno la oración, un propósito de cambio y las obras de misericordia, ese ayuno alcanza su sentido más pleno. Es decir, que junto a la abstinencia del alimento es posible abstenerse de aquello de lo que se es consciente que se debe cambiar: la envidia o el rencor, por ejemplo.

Constantemente, los fieles se acercan a los sacerdotes o a los despachos parroquiales a preguntar si es lícito comer uno u otro alimento los viernes de cuaresma, esto demuestra que no se ha entendido muy bien el sentido de ayunar, y tanto la Iglesia como los que a ella pertenecen deben enseñar el verdadero sentido para que los creyentes puedan acercarse a esta práctica de la mejor manera.

¿Cuándo se debe ayunar? La Sagrada Escritura invita a ayunar siempre que se va a tomar una decisión, la Iglesia invita a hacerlo en los tiempos en los que los creyentes se preparan para celebrar los misterios de la fe, como la pasión, muerte y resurrección de Jesús. Ahora bien, si se ha comprendido en verdad el sentido del ayuno, se puede afirmar que la vida es plena cuando hay un reconocimiento de que se está en un camino constante de conversión. Es decir, que no solo se debe ayunar en tiempo de cuaresma, sino que todo cristiano puede privarse constantemente de aquello que le aleja de Dios, de los hermanos y de sí mismo, todo esto unido a la abstinencia de algún alimento o de algo que le complace.

Ahora cuando se acerca la Semana Santa una opción importante para ayunar puede ser: las redes sociales, el alcohol, las malas palabras, las críticas que destruyen, entre otras tantas cosas. Es importante no olvidar que el ayuno es mucho más que dejar de comer algún alimento, eso solo es el primer paso; acompañar la abstinencia de obras concretas y de cambios constantes en la propia vida es la mejor forma de ayunar.

 

 

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