Campesinado: paz, violencia y convivencia

No podemos decir que son 50 años de violencia en el campo. Si vamos a preguntar a la historia local, habrá algunos mayores que pueden informar que desde su nacimiento en este país llamado Colombia existía el mal trato.

Por. Dr. Luis Alejandro Salas Lezaca

El abuso de la fuerza, la ira desmedida, el uso de armas para herir o matar a los otros, la enemistad exagerada, los golpes para demostrar la superioridad, el mandato con rejo, el fuete para dominar al pequeño y el castigo para corregir.

luis salas

Hemos oído hablar de la guerra de los mil días, de las luchas intestinas, de la bayoneta calada y los escopetazos en los tiempos de la Nueva Granada. Nuestra llamada independencia no fue propiamente a las buenas, unos siglos atrás tuvimos la conquista y esa también fue a las malas.

Los españoles no solamente usaron espejitos para seducir a las indias sino arcabuces y espadas, lanzas y puñales. Los españoles trataron de dominar a las tribus a base de amenazas y martirio

Nos referimos a la violencia en nuestras tierras, en nuestro continente. Cuando llegaron los descubridores, aquí ya había aborígenes y muy posiblemente los denominados gobernantes o caciques empleaban las torturas para hacerse obedecer.

Si vamos más atrás en el tiempo, sabemos que la humanidad ha sido inhumana desde siglos antes, desde el comienzo mismo de la tierra.  El Génesis  o primer libro del antiguo testamento de la Biblia nos narra de cómo el segundo campesino, que era labrador, acabó con la vida de su hermano, que era pastor: “La voz de la sangre de tu hermano está clamando a mi desde la tierra”.

La violencia ha figurado en el campo desde siempre. Estamos ahora en una época especial, parecida a otros tiempos en los cuales se ha tratado de buscar la paz, pero hasta para hablar de paz, hemos estado en guerra. Hay diferentes puntos de vista, todo el mundo tiene su manera de ver y entender, pero cada uno quiere las cosas a su manera.

Qué difícil es pedir perdón y qué difícil es concederlo. Todos hemos sido violentos pero todos queremos la paz.

Vivimos y convivimos, entonces debemos hacerlo bien. Cada uno y todos tenemos que construir y mantener la paz que queremos, en nuestra alma, en nuestra casa, en la población donde vivimos, en la patria y en el mundo.

 

 

Deja un comentario

Tu correo electronico no sera publicado.