Comida extranjera

En medio del paro campesino que ya se extiende por todo el territorio nacional, los campesinos y líderes rurales exponen las problemáticas por las que han dejado de trabajar. La importación de alimentos es uno de los puntos álgidos en las mesas de dialogo.

Por: ElCampesino.co

Colombia es un país agrícola por excelencia, la variedad de climas y la calidad de las tierras son aptas para sembrar casi de todo en cualquier época del año. Los indígenas  lograron adaptar el maíz a todos los pisos térmicos, las frutas se cultivan y fácilmente  se pueden aprovechar, el ganado multipropósito se adapta bien a las condiciones climáticas.

Siem Reap, Cambodia,  5 October 2009. Woman siting behind her display of fresh vegetables for sale at a local market.

Siem Reap, Cambodia,
5 October 2009.
Woman siting behind her display of fresh vegetables for sale at a local market.

El paro campesino tiene serias y profundas motivaciones, este último cese de actividades rurales  ha llevado al escenario público varios temas que, son de interés colectivo y que trascienden a las ciudades.

La importación de alimentos es una de las temáticas que los campesinos están debatiendo con el gobierno nacional, las cifras oficiales indican que casi el 30 por ciento de los alimentos que llegan a las mesas de los colombianos, son importados. Cebolla, papa pre cocida, uvas, leche, cítricos, manzanas, papa, maíz, sorgo, lentejas, frijol, pescados, carnes rojas, pollo y arroz hacen parte de una larga lista de alimentos.

El DANE destaca por ejemplo que Colombia produce 31 millones de toneladas de alimentos, se exportan 4 millones, pero se importan más de 10 millones de toneladas de comida; estos datos no caen bien en la sociedad colombiana de agricultores, pues según su director, Rafael Magia, las políticas agrícolas colombianas no son serias, el país puede producir fácilmente el 50 por ciento e esas importaciones.

Según el diario EL PAÍS, Colombia importa 4.4 millones de toneladas de maíz, ese mismo maíz que se usa para las arepas, las sopas y otros productos muy criollos, a sabiendas que el país posee 22 millones de heteras aptas para este cultivo.

Los campesinos aseguran que los tratados de libre comercio han acelerado la baja de los precios de sus productos, los paperos por ejemplo, trabajan a perdida cada vez que entra papa desde el Ecuador o papa pre cocida holandesa, los lecheros deben arrojar el lácteo cada vez que llegan los embarques de leche desde Europa y Estados Unidos, el sector de la cebolla tampoco es ajeno a la situación.

Entre tanto, las grandes superficies comercializan los productos importados por sus bajos precios y alta rentabilidad, son las tradicionales plazas de mercado las que aun comercializan los productos colombianos, pero en esa cadena de comercio, existen otros problemas como la intermediación entre el productor y el comerciante.

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