Editorial: confiar en los demás

Por: Luis Alejandro Salas

¿Debo confiar en los demás, debo creer en ellos, en todos y en cada uno?

 Algunas cosas son comunes a todos o a casi todos, porque cuando generalizamos en nuestros conceptos sobre los demás, nos equivocamos. De eso sí podemos estar seguros, de que estamos en un error. No podemos decir que los obreros son unos perezosos porque algunos son lentos o remolones. Porque unos médicos han hecho tratamientos equivocados, no podemos afirmar que todos están mal en sus diagnósticos. Que unos policías se hayan portado mal, no significa que todos son unos bandidos. Quizás unos sacerdotes han fallado en el trato con algunos menores, pero no podemos concluir que todos los miembros del clero están cometiendo fechorías.

Cada persona tiene un modo propio de ver la vida. Cada uno tiene su conciencia y es única, exclusiva, intransferible, insustituible. Yo veo las cosas a mi manera y los demás a la suya.

Tenemos que confiar en los demás. Ellos posiblemente están obrando u opinando de buena fe, según lo que piensan o creen.

 En nuestras leyes se dice que el acusado es inocente mientras no se demuestre lo contrario. Y no al revés, que todos somos culpables, hasta tanto no comprobemos nuestra inocencia.

Si todos desconfiamos de todos y en todo, no vamos a poder vivir ni convivir.

Si pensamos que el conductor del vehículo es un irresponsable y nos va a matar en la próxima curva, pues no usaremos ese transporte. Si creemos que el de la tienda nos vende comida envenenada, pues dejamos de comprarle. Si todos los empleados son tramposos, no podremos negociar. Si todo lo que nos enseñan los maestros es mentira, ¿para qué ir a estudiar y aprender?

No todos los contratistas son tramposos, ni todos los políticos se aprovechan para engañar al pueblo. No todos los de los otros partidos son de mala fe, ni todos los excombatientes tienen armas escondidas.

Para estar en sociedad, tenemos que creer en el prójimo. Para dejar vivir a los demás, debemos pensar bien de ellos. Para poder amar, hay que creer en el amor y hay que saber que no todos van a traicionarnos o han de ser infieles.

Pero no seamos tontos. Todos podemos fallar y ser mala gente en un momento dado; todos podemos equivocarnos, errar. Nosotros y los demás. Todos los otros pueden engañarnos de una u otra manera. De todos debemos desconfiar.

Amemos al prójimo como a nosotros mismos.

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