Conmemoración de los 196 años de independencia

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Discurso sobre la independencia el marco de la celebración del 20 de julio en el colegio San Bartolomé en Sutatenza 

Por: María Emilia Aparicio Lizarazo
Docente de Ciencias Sociales de la I.E. San Bartolomé. Sutatenza

Recordemos como logramos la independencia: Tras la victoria en el pantano de Vargas, Simón Bolívar toma posesión de la ciudad de Tunja el 5 de agosto de 1819. El sábado 7 de agosto en la mañana, el ejército realista desde Motavita inicio su desplazamiento hacia Santafé de Bogotá, con el propósito de reorganizarse para hacerle frente al ejército patriota. Escogieron la vía por el Puente Boyacá en el camino real, con dirección a la capital del virreinato.  Advertido de este movimiento, Bolívar ordenó la marcha de su ejército hacia este lugar, y esto fue clave para el éxito de la campaña por la independencia.

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Las dos fuerzas se encontraron en el campo de Boyacá. El ejército libertador estaba conformado por 2.850 combatientes al mando del general Simón Bolívar. La vanguardia patriota por el general Francisco de Paula Santander, la retaguardia por el general José Antonio Anzoátegui y el general Carlos Soublette era el jefe del estado mayor.

El ejército realista estaba constituido por 2.670 soldados, su comandante general era el coronel José María Barreiro, el jefe del estado mayor Sebastián Díaz y la vanguardia por el coronel Francisco Jiménez.

La historia resalta cuatro hechos claves para el éxito del triunfo de Boyacá, que se convertiría en la piedra angular de la independencia de Suramérica, estos son:  El ataque heroico del coronel Juan José Rondón y sus lanceros, que cambió el rumbo de la batalla del pantano de Vargas; porque si esto no ocurre los patriotas habrían sido derrotados.

La información clave de la niña Estefanía Parra en el puente de Boyacá que facilitó el ataque a las fuerzas de Barreiro, que si hubieran logrado pasar el ducto habrían huido, al menos la mayor parte.

La captura del general Barreiro por parte del niño/soldado Pascasio Martínez, que de no producirse hubiera permitido al oficial español huir hasta Santafé, donde habría podido reorganizar su ejército con el apoyo del Virrey Sámano, para enfrentar a los patriotas.

El rumor de derrota que llego a Santafé, donde el virrey Juan Sámano encabezo una desbandada general de las fuerzas militares y del gobierno español.

En síntesis, la campaña por la independencia duró 77 días, en la cual se liberaron cinco combates con resultados de victoria: el de Trincherón en Paya, 27 de junio, los de Gámeza y Topaga 5 y 6 de julio, Pantano de Vargas 25 de julio y  Puente de Boyacá 7 de agosto de 1819.

La independencia nacional determinó la soberanía, la democracia y la libre determinación de la nación para definir el carácter de estado en su constitución y un sentido de unidad política. Hoy, en pleno siglo XXI se puede decir que la nación duro más de un siglo en estabilizarse y consolidarse; sin embargo, los últimos 67 años, desde el asesinato de  Jorge Eliecer Gaitán en 1948, se dio paso a un periodo de violencia que nos ha dejado en el subdesarrollo, nos ha mantenido en la pobreza, ha aumentado la dependencia del extranjero en todo tipo de recursos, ha sometido el país en manos del sector financiero improductivo: hemos entregado la soberanía en pedacitos, la independencia ha quedado desplazada.

Pero no es el momento de ser pesimistas.  En la celebración del día de la independencia  es importante repensar el pasado, pues en casi dos siglos se han experimentado innumerables transformaciones en la ciencia, la tecnología y el desarrollo de los pueblos, y aunque se han superado muchos infortunios por la entereza, valor y esfuerzo de nuestra gente. Persisten, no obstante, graves factores de descomposición social y de atropello a los derechos humanos.

Esta situación nos invita a pensar el presente,  en este momento difícil que vivimos es necesario que los niños y los jóvenes aprendan los valores de la nacionalidad como son: unidad, solidaridad, tolerancia, espíritu de sacrificio y de cooperación para que desde el papel de estudiantes aprendamos a valorar la vida, a honrar y defender a las instituciones, a respetar las autoridades legítimamente constituidas, a sensibilizarnos con el planeta, a hacer actos de paz, pero ante todo a prepararnos integralmente y así poder soñar con una patria más digna, soberana, civilizada y progresista que se preocupe por el bienestar colectivo de su población, garantizando una verdadera justicia social que conduzca al país por caminos de paz y progreso para todas y todos. Así la lucha por la independencia no habrá sido en vano.

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