El Gran Rabino ha salido de la sinagoga

Esta es la historia de conversión de Eugenio Zolli, el Gran Rabino de Roma durante la II guerra mundial, que dejó la sinagoga para abrazar la fe católica.

Gran Rabino

Por Andrés Felipe Lasso

Eran tiempos de tensión para todo el mundo; Europa veía con angustia el avance del tercer Reich, pero nada era igual al sentimiento de impotencia que yacía en los millones de judíos ubicados a lo largo del Viejo Continente. Estaban inmersos en una guerra en donde no eran si quiera parte, solo víctimas.

Septiembre de 1943. Roma ya estaba invadida por las fuerzas nazis y el coronel Herbert Kappler, jefe de la Gestapo en esta ciudad, tenía orden de deportar a los judíos para Alemania, no sin antes despojarlos de cuanto se pudiera. Es un mensaje claro para la cabeza de la comunidad judía, el Gran Rabino, a quien se le exigían 50 Kilos de oro en 24 horas, de los cuales solo consiguió 35.

El Papa Pio XII, suple lo restante y ordena abrir las puertas de los santuarios e iglesias para refugiar a los judíos; gesto seguido de acciones para ayudar a huir a estos a un lugar más seguro, fuera del alcance de los reclutadores de campos de concentración. Muchos de ellos no tuvieron tanta suerte y fueron llevados para nunca volver.

Un año más tarde (1944) Roma es liberada por las fuerzas norteamericanas. Es octubre y se acerca la fiesta del Yom Kippur o día de la expiación; es el día más santo del año para los judíos. 10 días de arrepentimiento y de perdón. Zolli, el Gran Rabino de Roma, preside las plegarias del gran perdón, aunque, de momento, su corazón solo le hace un llamado: “En adelante me seguirás… contemplé con los ojos del espíritu una gran pradera, y de pie en medio de la verde hierba estaba Jesús, vestido con un manto blanco… Ante aquella visión sentí una gran paz interior, y en el fondo de mi corazón oí estas palabras: «Estás aquí por última vez. En adelante me seguirás». Las acogí con gran serenidad y mi corazón respondió enseguida: «Que así sea, que así se cumpla»”

pioZolli, quien de nacimiento se llamaba Israel, pidió bautizarse junto con su esposa en la fe católica; tomando el nombre de Eugenio, en honor a Pio XII (Eugenio Maria Giuseppe Giovanni Pacelli). Ese mismo día, en el que aceptaba sellar su vida con la impronta de Cristo, ni siquiera tenía cómo brindarle a su familia lo necesario para subsistir. No obstante como siguiendo el llamado que recibieron varios de la misma boca del Señor,  “déjalo todo y sígueme “, Eugenio Zolly deja un mensaje que hoy retumba en los corazones que conocen su testimonio de conversión: “Pido el agua del bautismo y nada más. Soy pobre y viviré pobre. Confío en la Providencia”

El 2 de marzo de 1956 Eugenio Pio Zolli, muere en la felicidad que solo da el encontrarse cara a cara con Cristo, que llama y escribe recto en las distorsionadas líneas de la vida. En este hombre se refleja un fiel ejemplo del surgimiento de la Iglesia y de la cristiandad, que migra de las sinagogas al mundo con un mensaje: el amor .

 

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