De campesinos, guerras y esmeraldas

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En el occidente de Boyacá están ubicadas las minas con mayor producción de esmeraldas del mundo.

Por: Andrés A. Gómez Martín.

esmeralda

Chiquinquirá es un municipio de vocación ganadera y agrícola, que  abre las puertas a las tierras que conectan a los pueblos esmeralderos.  Muchos viajan en el único auto que es capaz de soportar la difícil vía. Allí los llaman “cere sapo”, un apodo popular a las caminatas todo terrero que campesinos, comerciantes, ganaderos y empresas de transporte utilizan para llegar a Pauna, Otanche, San Pablo de Borbur y un sinfín de corregimientos ubicados adentro de las montañas.

Esta provincia del occidente de Boyacá  recibe el nombre de Furatena, debido al mito indígena de los caciques de la comunidad Panche que habitaron la región. Desde los años 60 existe una especie de guerra prolongada  a causa de las codiciadas esmeraldas.

Las  historias y los mitos sobre esta fértil región son muchas, se habla por ejemplo de los enguacados,  este término hace alusión al minero o al campesino que en medio de su jornal se topa con una veta de esmeraldas y puede sacar algún provecho de su suertudo hallazgo. Otros mitos e historias se relacionan con los empresarios y  feudos de la región. Unos hablan de Don Victor, otros comentan de Don Pedro, y otros tantos defienden apellidos familiares al mejor estilo de las películas de la mafia italiana.

En medio de las empinadas montañas viven en pequeños pueblos cientos de campesinos que cosechan plátano, naranjas, mangos, aguacates, y en general productos de pan que  son utilizados para su propio consumo. A pesar de los altos precios en los mercados asiáticos y europeos del llamado oro verde, la  población rural de esta región vive en una especie de república independiente. A mediados de los años ochenta se desató un conflicto armado, llamado la guerra verde. Empresarios de la región y narcotraficantes se disputaron a muerte el control de las minas más productivas como Puerto Arturo o la Pita.  En medio del conflicto estaban los campesinos que a causa de la  pobreza, escarbaban la tierra que se desechaba las minas para en dado caso poder encontrar una pequeña roca.

En la actualidad se han vuelto frecuentes  las invasiones masivas a las minas más productivas, cientos de jornaleros con sus picas y sus palas, armados de valor retoman e ingresan a las minas a sacar lo que les sea humanamente posible extraer.  Las autoridades locales y nacionales, incluyendo a la iglesia católica, se han pronunciado recientemente para impedir una nueva escalada de violencia en la región. Después de la muerte del controversial Víctor Carranza, otros esmeralderos aspiran a ocupar el trono verde.

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