¿De dónde proviene el camarón que comemos en las ciudades?

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Camarones

El consumo de camarón es popular no solo en las costas de Colombia, sino que en la última década se ha convertido en un alimento más común en las ciudades principales, por lo que se han desarrollado en regiones como Santander, especialmente en San Gil, Pinchote, Valle de San Jose y Socorro.

El cultivo de camarón se puede dar en zonas cálidas y en vista de la gran demanda, ya se han encontrado productores de este crustáceo en algunas regiones de temperaturas altas como los llanos orientales, Tolima y Huila.

Sin embargo, el departamento de Santander ha tomado la delantera, teniendo en cuenta que el 98% de los camarones producidos en las costas colombianas se exportan.

Por su parte, en Colombia el sector camaronicultor está en desarrollo y aún no se potencia como debería ser, ya que países como Ecuador, el cual tiene una sola costa, produce 10 veces más camarón que Colombia.

Precios del mercado

No obstante, el sector de la camaronicultura se ha visto afectado por la incursión de camarones provenientes del Continente Asiático, por lo que el precio de los productos ha presentado una baja en sus precios.

Sumado a lo anterior, se encuentran las enfermedades que presentan algunos cultivos en la Región Caribe, lo que ha llevado a los productores a incursionar en nuevas alternativas como la pesca en mar abierto y el cultivo de los peces marinos, así lo manifestó Luis Sergio Álvarez Lajonchere experto en acuicultura.

El mayor productor del país se concentra en la Costa Pacífica, siendo el camarón blanco el 85% de la producción del hemisferio occidental.

Se aproxima la cuaresma y el camarón hace parte de la dieta

Probablemente alguna vez en cada ser humano ha ingerido camarones con lo que se conoce como “la vena”, la cual en realidad es el intestino del camarón, que, si bien no es dañino para el organismo, si produce una sensación extraña en el paladar.

La recomendación es que antes de cocinarlos les quite esta vena, para que así no tomen un mal olor, y sea más apetitoso al paladar. De hecho, es por ello, que se recomienda retirarla; para que no se sienta un sabor “terroso” en el plato.

Por: Paulo Martinez. Estudiante de Comunicación Social – Periodismo.
Editor: Ana María Rizo Díaz. Periodista – Editora.

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