Discapacidad, lenguaje o mito

El término discapacidad se ha posicionado en nuestro lenguaje como un ícono para identificar personas que tienen limitada la capacidad de desarrollar ciertas actividades.

Por: Fernando Vera Ballesteros
EDC de Marinilla, Antioquia 

Desafortunadamente, todos los días cualquier medio de comunicación hace alusión a ello de manera imprecisa.

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Si hay un acompañamiento acorde a la capacidad de la persona con discapacidad, ella puede ejecutar diversas tareas, solo es necesario que le motivemos y le ayudemos a su realización. Un ejemplo de esto son las personas en el mundo que  han desarrollado la destreza para ver con el tacto.

Según la licenciada Dolly Marcela Zapata, del Departamento de Medicina, Física y Rehabilitación del Hospital Universitario de San Vicente, la mayoría de las personas con discapacidad tiene condiciones de vida deficientes y carece de acceso a servicios que atiendan sus necesidades básicas.

Antes de mencionar los derechos de las personas en situación de discapacidad, es de vital importancia precisar los términos adecuados para referirnos a una persona que tiene una discapacidad. El lenguaje es una construcción social e histórica que influye en nuestra percepción de la realidad: condiciona nuestro pensamiento y determina nuestra visión del mundo.

Lo cierto es que, según se avanza en la aceptación de la diversidad de personas, la sociedad incorpora términos y matiza conceptos, pero a pesar de estos cambios seguimos empleando términos que no son los adecuados y que pueden resultar ofensivos. No podemos seguir etiquetando a un grupo como “los discapacitados.”

 

Con el fin de cambiar conceptos y términos existe una aplicación de la terminología propuesta por la Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud (CIF) que constituye una revisión de la Clasificación Internacional de Deficiencias, Discapacidades y Minusvalías (CIDDM); que fue publicada inicialmente por la Organización Mundial de la Salud con carácter experimental en 1980. La nueva versión fue aprobada el 22 de Mayo de 2001 para poder ser empleada a nivel internacional, en esta clasificación se encuentran las siguientes definiciones:

  • Función y estructura: indica los aspectos positivos de la interacción de un individuo con una “condición de salud” dada y los factores contextuales (Ambientales y personales). Es un término genérico que incluye funciones corporales, estructuras corporales (partes del cuerpo humano), actividades y participación.
  • Deficiencia: en el contexto de la salud, son problemas en las funciones o estructuras corporales, tales como una desviación significativa o una pérdida.

Esta definición hace expresa referencia a las funciones y estructuras corporales. Por tanto, no es correcto referirse a una persona que tiene una deficiencia, con el nombre de la deficiencia en cuestión. Por ejemplo, referirse a una persona con síndrome de Down y no como un Down.

  • Discapacidad: indica los aspectos negativos de la interacción entre un individuo con una condición de salud dada y los factores contextuales (ambientales y personales). Es un término genérico que incluye deficiencias en las funciones y estructuras corporales, limitaciones en la actividad y restricciones en la participación. Al igual que el funcionamiento, se entiende como una interacción dinámica entre la condición de salud y los factores contextuales.

Estas definiciones hacen parte de la Condición de Salud, la cual significa trastorno o enfermedad, y en caso de cualquier tipo de discapacidad se pueden presentar dos situaciones:

  1. Limitaciones en la actividad: son dificultades que una persona puede tener en el desempeño de las actividades.
  2. Restricciones en la participación: son problemas que una persona puede experimentar al involucrarse en situaciones vitales.

“Cuando se intenta aplicar el concepto de discapacidad hay que tener mucho cuidado con la forma en que se expresan las ideas. Como se refiere especialmente a las actividades, la discapacidad tiene relación con lo que ocurre (la práctica) en un sentido relativamente neutro, más que con lo absoluto o lo ideal y con cualquier juicio que se pueda hacer al respecto. Decir que alguien tiene una discapacidad es mantener la neutralidad, ya que son posibles distintos matices de interpretación en relación con su potencial. Debemos por tanto hablar de personas con discapacidad y no de discapacitados

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