Editorial: adiós a las bolsas plásticas

Colombia da un buen paso en conservación medioambiental.

Por: Nicolás Montañez

De acuerdo con los lineamientos medio ambientales del gobierno, las bolsas de plástico que usualmente se reciben para empacar las compras en cualquier establecimiento deben desaparecer.

Ahora bien, si usted es despistado y olvida llevar consigo una bolsa, canasto o morral y no tiene donde llevar lo adquirido, puede comprar una bolsa plástica por una módica suma que con el paso de los años irá incrementando su valor.

La medida, que por ahora parece beneficiar al medio ambiente por exceso de productos contaminantes provenientes del plástico, en realidad está basada en un impuesto. Las grandes superficies, tiendas de barrio o almacenes convencionales en teoría no deben percibir un peso por el suministro de bolsas en esta nueva etapa, todo el dinero recaudado estará destinado a un impuesto que en teoría beneficiará a temas relacionados con la conservación del medio ambiente.

Es importante saber cuál será el destino de estos costos adicionales al mercado, pues aún no son claras las políticas en las que se tiene destinado este presupuesto; cabe anotar que en el país ningún impuesto tiene un destino específico si no que entra directamente a los cálculos del presupuesto nacional en donde anualmente se reparten las partidas para cada necesidad.

En países desarrollados, esta práctica se viene dando desde hace ya algún tiempo, y ahora Colombia hace parte de ese compromiso con el medio ambiente, es claro que como hace unos cuarenta o cincuenta años, las personas llevaban sus propias bolsas, canastos o bultos para llevar los diferentes productos hasta sus casas.

La costumbre de recibir bolsas en las tiendas y supermercados se dio en los setentas y desde ahí no es común ver a la gente en los buses, camiones o carros cargando los tradicionales canastos.

La norma beneficiará no solo al medio ambiente; las bolsas plásticas duran mucho tiempo en degradarse, también, seguramente atraerá nuevos puestos de trabajo al arte tradicional de hacer canastos, ojalá sin deforestar.

Por otra parte, también hará un gran hueco en la economía formal del país al dejar sin producción a muchas fábricas de plásticos, empresas de artes gráficas y distribuidores de bolsas a nivel nacional.

Falta ver que en realidad, este nuevo impuesto sea implementado en temas que tengan que ver con el medio ambiente y que no quede por ahí esa plata flotando en asuntos distintos a proyectos de conservación y prevención medioambiental.

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