Editorial: la reaparición de la aftosa, un reto de unidad nacional

 

Por Juan Carlos Pérez Bernal

Uno de los éxitos de Colombia reconocidos  por la comunidad internacional ha sido la eficacia en la lucha contra la fiebre aftosa.

Ello le ha permitido al país consolidar las exportaciones de carne  que el año pasado alcanzaron  la nada despreciable cifra  de US$ 39 millones.

Como se recuerda, en 2009 el país alcanzó el anhelado rótulo “libre de aftosa”, otorgado por la Organización Mundial de Salud Animal.  Fue un trabajo de muchos años, conseguido a punta de disciplina , esfuerzo y de la unidad de los propios ganaderos, alrededor de sus aportes al famoso Fondo Nacional del Ganado.

Con esos recursos parafiscales –que suman $70 mil millones anuales–  se activaron los dos ciclos anuales  de vacunación contra la aftosa.

Todo iba muy bien, hasta que la temible enfermedad reapareció, esta vez en los departamentos de Arauca y Casanare.

El gremio ganadero asegura que esa mala noticia obedece al contrabando proveniente de Venezuela, un país que no ha alcanzado el nivel “libre de afosa”.

Las autoridades colombianas sostienen que no se bajará la guardia, y que Colombia podrá recuperar su certificado a más tardar en cuatro meses.

Lo cierto es que la noticia coincide con la puja por la administración del Fondo Nacional del Ganado, cuya respectiva licitación pública se abrió en mayo pasado y debe cerrarse el próximo 15 de julio.

Es por lo demás, un proceso que no ha estado exento de polémica, tras la decisión del gobierno de no renovar el respectivo contrato con la Federación Colombiana de Ganaderos, Fedegán, al argumentar, entre otras razones, “manejos riesgosos” con los cadena de frigoríficos conocida como Friogán.

Nos preguntamos entonces: ¿Será posible hoy, como ayer, en medio de la polarización política  lograr la unidad alrededor del propósito nacional de mantener al país libre de aftosa? ¿Imperará la sensatez?

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