El arte rupestre son grabados o pinturas hechas en piedra que hacen parte de la memoria del hombre prehistórico. En Colombia, han sido halladas en todo el territorio nacional y aún se avanza en el inventario de nuevos pictogramas.

Este patrimonio cuenta con un régimen legal para su protección a nivel constitucional, instituciones como el Ministerio de Cultura y el Instituto de Colombiano de Antropología e Historia (ICANH), son los veedores de su conservación. Aunque se cuente con planes de manejo para salvaguardarlo, lo alcances –en su mayoría– no trascienden del papel.

Frente a esto, se hace necesario hacer una pedagogía que revalorice la conservación sostenible de territorios con arte rupestre. Diego Martínez Celis, gestor de patrimonio arqueológico, habló con el periódico El Campesino sobre la situación del arte rupestre en Colombia y sus principales problemáticas. (Le puede interesar: Artesanas de Manta, Cundinamarca, rescatan costumbres ancestrales)

Foto: Diego Martínez (archivo personal)

¿Cuándo se empieza a hablar de arte rupestre hablar en Colombia?

De 150 años para acá, cuando comienza el proyecto de construcción de nación y nace la necesidad de crear identidad. Desde luego, en esa época todavía no hay arqueología, pero había historiadores y personas interesadas en el estudio del pasado.

¿Cuántos años de antigüedad tiene el arte rupestre del país y cómo se determina?

Mil, cinco mil años, no sabemos, se sabe que fue hecho antes de la llegada de los españoles. Es decir, todo es gran periodo prehispánico, pero no hay un cálculo porque no se ha podido datar. No hay formas directas de datación como se hace con otros materiales arqueológicos, pero el arte rupestre tiene esa dificultad. Eso simplemente nos hace especular.

¿Qué políticas garantizan su conservación y en manos de qué institución está hacer veeduría?

Es considerado como patrimonio arqueológico y está regido por un cuerpo legal de leyes desde la misma constitución. La más reciente es la 1185 de 2008, que en el 2018 se compendió en un decreto reglamentario. ¿Quiénes velan por el cumplimento de esta ley? El Ministerio de Cultura y el Instituto de Colombiano de Antropología e Historia, que son los encargados del patrimonio arqueológico.

Según usted, ¿qué otras instituciones se deben articular para su cuidado?

La ley es clara y dice que corresponde a gobernaciones y alcaldías, que deben responsabilizarse por el patrimonio del territorio. Está toda la participación ciudadana, que poca cultura tenemos de eso, pero como ciudadanos tenemos la obligación. Aunque no hay nada que nos obligue legalmente, es una obligación moral o cívica para proteger lo lugares.

¿Actualmente las regiones cuentan con un plan de manejo para el arte rupestre?

Es algo muy nuevo. Parte de que la misma ley especifica cómo se deben hacer los planes de manejo para sitios de patrimonio cultural. Empezamos en 2005 a hacer planes de manejo de sitios arqueológicos en general, poco a poco se han venido desarrollando planes en el país, creo que hoy existen unas veinte o un poco más de áreas arqueológicas que cada una cuenta con un plan de manejo, (…) han sido muy pocos y la experiencia apenas la estamos construyendo.

En el marco del posacuerdo, ¿creería necesario incluir en los Planes de Desarrollo con Enfoque Territorial-PDET el cuidado del arte rupestre?

Sí, ese es un potencial grande porque el arte rupestre como sitio de patrimonio cultural, tiene la viabilidad de convertirse en un referente territorial muy potente, en cuanto es un recurso cultural que puede constituirse en beneficio para la comunidad a través de su utilización y aprovechamiento sostenible. Debe hacerse con responsabilidad, sostenibilidad y a través de planes muy bien concertados, sobre todo teniendo en cuenta que los territorios tienen sus propias lógicas.

¿Cuáles son las principales problemáticas que enfrenta el arte prehistórico del país?    

En general, el arte rupestre está expuesto a la intemperie y eso lo deja a su deterioro natural, pero lo que más le afecta hoy en día son las afectaciones de tipo antrópico; las que genera el ser humano a través de muchas de sus prácticas. La guaquería, el crecimiento de los frentes agrícolas o los frentes urbanos, (…) y de ahí se derivan otros problemas como la explotación minera.

Foto: Diego Martínez (archivo personal).

Si un campesino encuentra o cree haber hallado arte rupestre, ¿qué debe hacer o a quién debe informar?

Cualquier persona que tenga conocimiento de sitios con piedras pintadas o grabadas, en principio, debería informar a la alcaldía, que es como el ente más cercano, y a su dependencia, si es que llega a tener, la de cultura, quienes a su vez estarían obligados a hacer el reporte ante el Instituto Colombiano de Antropología e Historia. Eso para que tenga conocimiento de la misma, llene la ficha Hallazgos Fortuitos y a través de ese registro, se tenga por lo menos una memoria de que esa piedra existe en un territorio específico.

Por último, pero no menos importante, ¿qué tanto se ha avanzado en la interpretación?

La interpretación implica tratar de imaginar qué significa, qué significó para los que lo hicieron y si ese significado hoy en día es posible deducirlo. Desde mi punto de vista ya no es posible, no es posible porque si eso correspondía a una lógica, a un lenguaje, a una forma de pensar y tenía su propio código, eso no se conservó en el tiempo porque no se logró transmitir. Lo que solemos hacer los que investigamos este tema es interpretar a partir de lugares donde se seguía haciendo arte rupestre y quedó consignado.

Por: Andrés Neira. Periodista

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