El milagro de compartir el pan

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El milagro de la multiplicación de los planes se viene repitiendo con más frecuencia de lo que pensamos.

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Por Andrés Felipe Lasso

 

No hay que ser economista, político, sociólogo ni genio para darse cuenta que incluso en los países ricos hay pobres y personas que por diversas circunstancias no tienen si quiera el pan de cada día. Esta es, quizá, la causa para que muchos repitan como hace más de 2.000 años la multiplicación del pan.

¿Repetir el milagro de la multiplicación del pan?

El pueblo de Israel mientras caminaba por el desierto y se moría de hambre vio caer un pan del cielo que les salvó la vida y les calmó el hambre.

“Yahveh dijo a Moisés: «Mira, yo haré llover sobre vosotros pan del cielo; el pueblo saldrá a recoger cada día la porción diaria; así le pondré a prueba para ver si anda o no según mi ley “ Éxodo 16-4

Cristo, miles de años después, dio de comer a más de cinco mil hombres, con sus mujeres e hijos:

Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces; pero ¿qué es eso para tantos?» Dijo Jesús: «Haced que se recueste la gente». Había en el lugar mucha hierba. Se recostaron, pues, los hombres en número de unos cinco mil. Tomó entonces Jesús los panes y, después de dar gracias, los repartió entre los que estaban recostados y lo mismo los peces, todo lo que quisieron.” JN 6 (9-11)

Y ahora muchos comparten el pan, con aquellos que no lo tienen sin esperar nada a cambio. Sucede en muchos logares, parroquias, fundaciones, centros de ayuda… en donde se multiplica el pan que cada uno lleva para compartir.

No es mucho lo que cada persona pueda aportar, pero al igual que en el milagro de Jesús, “cinco panes y dos peces” unidos a los de los demás pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte.

Dónde están tus cinco panes y dos peces…

Cada uno desde sus muchas o pocas posibilidades puede ser parte del milagro , poniendo a disposición de los demás aquello que generosamente quiere compartir. Con mucha razón Ghandí decía “el pan que tiene mejor sabor es el pan compartido”, porque nos hace más humanos y menos egoístas.

Más cerca de lo que se puede llegar a imaginar hay necesidad y sufrimiento en el campo, el barrio y hasta la misma familia por eso no hay excusa para no compartir de alguna forma.

¿Crees en los milagros? Hagamos un Milagro por el campo.

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