El Papa Pablo VI y Monseñor Oscar Romero ahora son santos

El Papa Francisco inscribió al Papa Pablo VI y a Monseñor Oscar Romero, en el libro de los santos, al pronunciar la solemne fórmula, dentro de la ceremonia que se llevó a cabo hoy en la Plaza de San Pedro en el Vaticano.

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El Papa Pablo VI y Monseñor Oscar Romero en un encuentro memorable

El Papa Pablo VI y Monseñor Oscar Romero, son dos personalidades que para el Papa Francisco representan una referencia en lo personal, porque se identifican con la propuesta que él ha venido haciendo para la iglesia.

Muchas décadas atrás los dos, entendieron que la iglesia no puede vivir en medio de una “autocomplacencia egocéntrica”, sino que ha de ser una “iglesia- esposa”, que por su Señor se lanza a amar. Así lo recordó hoy en la homilía de la eucaristía en donde también canonizó a otros cinco católicos: Francisco Spinelli, Vicente Romano, María Catalina Kasper, Nuncio Sulprizio y la Madre Nazaria Ignacia de Santa Teresa de Jesús. (Le puede interesar: Cuando el Papa Pablo VI habló por los campesinos de América Latina )

Una homilía para reflexionar

En su intervención el pontífice recordó a su predecesor el Papa Pablo VI, como un hombre que “gastó su vida por el Evangelio de Cristo, atravesando nuevas fronteras y convirtiéndose en su testigo con el anuncio y el diálogo, profeta de una iglesia extrovertida que mira a los lejanos y cuida de los pobres”.

Y en él destacó algo que también ha vivido como Vicario de Cristo en la tierra, pues Pablo VI  “aún en medio de las dificultades e incomprensión, testimonió de manera apasionada la belleza y la alegría de seguir totalmente a Jesús” por eso, lo calificó como “sabio timonel” del Concilio Vaticano II, una de las transformaciones más profundas de la iglesia contemporánea.

Refiriéndose a Monseñor Oscar Romero, asesinado de un disparo en el corazón mientras celebraba la misa en marzo de 1980, el Papa Francisco, recordó que este obispo “dejó la seguridad del mundo, incluso su propia incolumidad, para entregar su vida según el Evangelio, cercano a los pobres y a su gente”.

Su santidad Francisco expresó con su homilía la profunda identificación con estos dos hombres de iglesia, pero también con gestos concretos, por lo que celebró la misa vistiendo el cíngulo manchado con la sangre de Monseñor Romero y portando la mitra y la cruz pastoral del Papa Pablo VI.

 Estos santos hicieron vida la Palabra, superaron fronteras geográficas e ideológicas y su testimonio, solo puede invitarnos a vivir nuestra vocación con radicalidad a buscar la santidad desde los hechos que nos hacen cercanos a los que necesitan hallar a Dios en una mirada, en un gesto, en una palabra, en una actitud de disposición, ayuda y respeto.

Con la proclamación de estos siete santos nuevos, la iglesia nos invita a considerar la diversidad de sus carismas en modelos de fe y vida, teniendo presente que más allá de los actos extraordinarios, el mundo requiere de actos sencillos que nos demuestren que Cristo está presente y vive en cada actitud que tenemos con el otro.

A la ceremonia asistieron diez delegaciones internacionales entre las que se pudo observar a la reina Emérita de España Doña Sofía junto a su ministro de cultura José Guirao, el presidente de El Salvador, Salvador Sánchez Cerén, el presidente de Chile Sebastián Piñera y el presidente de Panamá Juan Carlos Varela.

Por: Paola Calderón Gómez. Periodista – Editora.

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