El vagón de mis recuerdos

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Hay un vagón que descansa sobre dos rieles que no conducen a ningún lugar, escondido entre montañas que jamás han visto la estela de humo de una maquina a vapor ni el rugir de un motor diésel atravesando la cordillera.

Por: Helbert Leal Borda Facilitador  de las EDC de Tenza y Almeida, Boyacá

Hay un vagón que descansa sobre dos rieles que no conducen a ningún lugar, escondido entre montañas que jamás han visto la estela de humo de una maquina a vapor ni el rugir de un motor diésel atravesando la cordillera. Habita una  pequeña colina y posa amablemente en  una fotografía que poco a poco se deteriora pero que aún posee la magia y el encanto de quién lo encuadro allí. Muy pocos saben cómo llego ahí, y nadie sabe hacía donde va, lo devora la naturaleza y cicatriza lentamente el castigo diario de  la lluvia y el sol pero resiste estoicamente el paso del tiempo pero no el del olvido. Temo que esa sea su suerte: que el olvido lo conduzca en un último viaje a  fundirse en el crisol de una chatarrería y lo condene a morir con todo su metal, su madera y su historia, para soló ser apreciado fútilmente en fotografías en internet.

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Mi padre trabajaba en Sutatenza, un municipio de Boyacá, era funcionario público y quería que yo aprendiese su oficio pero yo estaba más interesado en vivir mi vida fuera de esa oficina y las tareas tediosas que me dejaba, así que me escapaba cada vez que podía y salía a explorar. Recuerdo esos viajes y los lugares que conocí, recuerdo ese vagón, era majestuoso, los remaches, las ruedas, los rieles, los faros, las ventanas, las sillas,  no podía creerlo, un vagón de un tren. Tienen que entenderme, cuando me escapaba no existía internet, sólo teníamos la televisión y una enciclopedia “Cumbre” para saber que el mundo era redondo y nunca había visto un tren. Daba vueltas y vueltas a ese vagón, me preguntaba cómo había llegado y buscaba entre la tierra los rieles que se perdían, le inventé muchas historias, el vagón 2815 de los ferrocarriles de Colombia fue el mejor juguete que un niño pudo tener. No existe una sola aplicación en internet que pueda superar lo que viví allí.

Pero la realidad supera la fantasía y ese vagón tiene una historia que lo hace único: ese vagón representa el rompimiento del ostracismo del campesino, representa la derrota del analfabetismo, representa el auténtico desarrollo, el cambiar la calidad de vida de una comunidad a través de un modelo educativo único y novedoso. El hombre detrás de esa historia es un hombre religioso pero revolucionario, revolucionario de ideas y  no de monte, un hombre que hizo historia, que llego sin aviones a los rincones más inhóspitos de Colombia,  que le les enseño a leer a miles de campesinos, miles que hoy como las semillas del diente de león están por todo el mundo llevando en sus corazones cuatro letras, ACPO, y el nombre de José Joaquín Salcedo Guarín. Puede que el vagón sea solo parte de esa gran obra que fue Acción Cultural Popular y Radio Sutatenza, puede que solo sea un pequeño cuento dentro de una gran novela pero ese vagón 2815 es el medio que te conecta con el pasado y te lleva a entender el futuro.

 

Allí en medio del olvido muere ese vagón que representa no sólo mí recuerdo, representa la historia de Colombia y de sus pueblos, todos tenemos nuestros vagones, nuestros recuerdos, eso que nos une cómo colombianos. Espero que algún corazón ACPO lea esto y quiera salvar ese recuerdo del crisol del olvido y le dé al vagón de mis sueños otra oportunidad.

5 Comentarios

  1. NACÍ EN TENZA EN 1946, VIVÍ ALLÍ HASTA 1960. COMO VERAN HE PASADO POR SUTATENZA NNNN VECES Y; HACE UNOS 5 AÑOS NO PASO Y ME RESISTO A CREER QUE ESE VAGON; EN EL ESTADO TAN LAMENTABLE Y TRISTE SEA EL QUE CON BOBMBOS Y PLATILLOS INSTALARON ALLÁ. PERO AL FIN Y AL CABO HACE PARTE DEL “TREN” QUE TAN POCA IMPORTANCIA SE HA DADO EN COLOMBIA, GRACIAS Y A INSTANCIAS DE LAS MAFIAS DEL TRANSPORTE POR CARRETERA, QUE LOGRARON ENTERRARLO.
    POBRE VAGON: PUEDA QUE ALGUIEN SE ME ADELANTE; PERO SI NÓ PROMETO QUE SI ME GANO EL BALOTO HARÉ QUE LUSCA COMO SE MERECE. P.D. QUE PENA; LAS AUTORIDADES DE SUTATENZA QUE LO DEJARON DESGRACIAR.

    • Estimado paisano: como hijo de SUTATENZA que nací con radio Sutatenza, le doy la razón y esperamos que alguien rescate no sólo el vagón sino la historia del pueblo, tan grande como la velocidad de las ondas de radio que llevaron cultura a todo el país campesino. Me uno a su cruzada, y ojalá nos ganemos el baloto para hacerlo realidad.

  2. Libros de José Joaquín Salcedo Guarín:
    América Latina: La revolución de la esperanza (1989).
    América Latina: Interrogante Angustioso (1991).
    Sobrevivirá la democracia en América Latina? (1993).
    Sin producir riqueza no se acabará la pobreza (1994).

  3. Me encantaría comprar y restaurar el entrenador. ¿Puede decirme por favor dónde está exactamente y cómo entrar en contacto con al dueño, si hay uno?

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