“Aquí todos ponemos y todos ganamos, es como en el juego de la pirinola”, dice entusiasta Eduard Archila, un campesino pujante que está a la cabeza de una pequeña tienda comunitaria que vende, a crédito y a menor precio, insumos y medicamentos para la producción ganadera en Lebrija, Santander.

Eduard es uno de los 29 miembros de Agrobale, la Asociación Agropecuaria del Bajo Lebrija que reúne a pequeños productores ganaderos en torno al trabajo colectivo. A través de un ejercicio asociativo -apoyado por KOICA, Prosperidad Social, el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural y el PNUD Colombia- tienen una parcela colectiva en la que producen ensilaje, un complemento alimenticio para su ganado.

El ensilaje es un complemento nutricional a base de maíz y sorgo que representa una alternativa al alimento tradicional y, por lo tanto, una disminución en los costos de producción de la actividad ganadera de la que se obtiene leche y carne. A través de esta iniciativa, su negocio es ahora más próspero y rentable.

“El proyecto nos ha enseñado a trabajar como comunidad y como familia. Hemos logrado buenos resultados y lo que nos está faltando es tecnología para producir más. Tenemos muchas ganas de trabajar porque queremos que el ensilaje nos alcance para abastecer nuestras fincas y hasta para vender”, afirma Eduard.

“En verano cuando la mayoría de las enfermedades aparecen, la gente se podía gastar hasta 50 mil pesos en transporte para ir a Bucaramanga a traer los medicamentos para el ganado; ahora aquí en la tienda se los damos a buenos precios y fiado. Nosotros estamos tan agradecidos que le metemos el corazón a esto. Para nosotros lo más importante es el servicio a la gente”, reitera Eduard, líder de la tienda de insumos que en menos de cuatro meses ya tiene algunas ganancias.

Santander recoge los frutos del emprendimiento colectivo

El área de cosecha es de 7.500 metros cuadrados, de ella se obtienen unas 170 canecas de ensilaje cuyo precio está alrededor de los $40 mil pesos. La producción, que toma alrededor de 80 días, es dividida entre los asociados de manera proporcional a su trabajo en campo.

Álvaro Pinzón es el líder del comité de producción de Agrobale. Junto a sus compañeros ha logrado sacar adelante tres cosechas de ensilaje y replicar la técnica en sus fincas. “Calculamos los jornales de trabajo para que cada asociado se lleve lo que le corresponde y vendemos un poco para comprar insumos para el próximo cultivo”, asegura Pinzón.

“El proyecto nos enseñó a trabajar en comunidad y crecer como personas. Nos hemos dado cuenta que en grupito podemos hacer más”.

Así lo asegura Edwin Hernández, presidente y representante legal de Agrobale, quien está agradecido por los equipos, herramientas e insumos que les facilitó el proyecto para trabajar la tierra.

Neida Dulcey, de 51 años de edad, tiene dos hijas y junto a su esposo se dedica a la ganadería y al cultivo de cítricos. Desde hace 12 años se dedica a la producción y venta de leche para una quesera en Bucaramanga.

A través del trabajo en la asociación se ha llevado a la casa 5 canecas de ensilaje. A pesar de ser un alivio a los costos de producción dice que no son suficientes para las 10 vacas que tiene en su finca. “Por eso es que queremos un tractorcito. Hemos logrado organizarnos, pero queremos seguir creciendo”, asegura Dulcey quien además trabaja en el mejoramiento de la calidad genética del ganado.

El Proyecto de Desarrollo Económico Rural mejora las condiciones de vida de más de 3.600 familias en 35 municipios de 9 departamentos del país, en el marco de la alianza “Emprendimientos Colectivos” con Prosperidad Social, la Agencia de Cooperación Internacional de Corea –KOICA, el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural y PNUD Colombia.

El Proyecto de Desarrollo Económico Rural es apoyado desde el área de Reducción de Pobreza e Inequidad del PNUD.

Por: Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo – PNUD Colombia.

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