Esta es la historia de una escuela para adultos que vuelven a ser niños

Fotos ACPO

Escuela. Es común escuchar esta palabra en los niños y niñas, y  ver cómo todos los días se dirigen hacia ella para recibir clases de sus profesores, y así ampliar sus conocimientos. Algunas veces también podemos confirmar lo que dicen algunos apartes de la canción  “Décimo grado”, de los artistas colombianos Ana y Jaime: “algunas prestan atención, otras piden explicación… En medio del bullicio de la tarde ya se van, unas caras felices y otras de inconformidad. Los que recitan la lección, los que piden explicación y los que andan “perdiendo el tiempo”*,  pero esperan no perder el año…”

De las clases que toman los adultos o padres de familia que asisten a las Escuelas Digitales Campesinas, hay que destacar que se muestran algunas similitudes con los niños o jóvenes de cualquier escuela o colegio; pero, definitivamente, es una experiencia totalmente diferente. Le puede interesar: Educación al servicio del bien común

“Profe, ¡voy lento, pero seguro!”

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Varios voluntarios de este proceso han podido notar cómo algunos grupos, en su mayoría adultos, de las Escuelas Digitales Campesinas del departamento de Cauca,  llegan con ese afán de conocer, indagar, sumergirse en ese mundo digital en el que hoy en día estamos tan inmersos; es notorio su deseo de poder entender a sus hijos cuando hablan acerca de algo virtual.

Algunos de los asistentes a la Escuela Digital Campesina de Santander de Quilichao nunca habían tenido acceso a un computador; otros, novatos o no, se asombran al ver cómo la tecnología está tan avanzada. Le puede interesar: ‘Aulas multigrado’ permitirán cerrar brechas en la educación rural

Resulta gratificante ver cómo se dibuja en sus rostros la satisfacción, la alegría y la felicidad al  haber hecho una buena lección, o al haber culminado un curso con las mejores notas; y a la vez, ver cómo otros avanzan poco a poco a pesar de la dificultad, pero son diferentes a los demás porque con una sonrisa en los labios dicen: “ profe, ¡voy lento, pero seguro!”.

Cada vez son más los adultos interesados en aprender

Estas personas, en cada encuentro, manifiestan el interés por aprender, y aunque son ya adultos tienen algo de niños, pues antes de cada clase que se les va a dictar, pensarán que “mañana toca escuela”, y prepararán su cuaderno de notas y  recordarán cómo son los pasos para ingresar a las EDC.

Y asistirán llenos de un entusiasmo, un entusiasmo que algunas veces pierden los niños y los jóvenes al pensar que deben estudiar, pero que ellos en cambio alimentan con la esperanza de que, a pesar de ser ya mayores y de vivir en zonas rurales del Cauca, serán capaces de aprender cosas nuevas y muy útiles a través de sus Escuelas Digitales Campesinas.

¡Felicitaciones a todos nuestros estudiantes en Colombia! ¡Gracias por perseverar!, aseguran los voluntarios que participan en este proceso.

Por: Kewin Ospina – Facilitador de las EDC Valle del Cauca
Fotos: Andrés Laguna. Tomadas en el PVD de la Casa Consistorial. EDC con lídere de Junta de Acción Comunal de zonas rurales de Santander de Quilichao.
Editora: Ana María Rizo Díaz. Periodista – Editora

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