Exportamos o morimos

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Experiencias, desde la lente del productor, relacionadas con la creación de la infraestructura física, agronómica y legal para la exportación de aguacate hass desde la meseta de Popayán 

Por: CCI

El agroempresario está enfrentado en forma continua, como todo negocio, a los retos de supervivencia en busca de la sostenibilidad de su actividad, estatus que teóricamente es fácil de discernir pero más difícil de materializar en especial del pequeño y mediano productor ya que en su largo camino encuentra dificultades de todo orden como son el conocimiento del negocio; la infraestructura física, agronómica y legal básica para la realización de su objeto social; la asociatividad, pasión, compromiso y sentido de pertenencia reales y no las simplemente declaradas entre miembros de un mismo sector productivo; la falta de capital de trabajo; los fenómenos meteorológicos y el cambio del clima; la comercialización de sus productos; el manejo eficaz de los intermediarios financieros y comerciales que acechan para quedarse con la mejor “tajada” de su esfuerzo con el menor riesgo, entre otros.

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El agroempresario que logre superar eficiente y eficazmente estos obstáculos será exitoso en su intento de mantenerse en un mercado cada vez más competitivo, en donde prevalece el más fuerte, el que produzca al menor costo, el que acredite el músculo financiero suficiente, el que aplique una agricultura de precisión ajustada a sus necesidades, el que conciba el desarrollo de la tecnología como un aliado, el que aproveche las oportunidades que le ofrece el sector privado y público, el creativo, el innovador, el emprendedor, el que analiza y concibe los errores como una oportunidad de mejoramiento, el perseverante, el que asume una actitud positiva frente a las dificultades que se le presenten y son connaturales con el negocio y situación de hecho del productor.

 

El pequeño y mediano agroempresario operando individualmente  dificulta la superación de aquellos obstáculos distorsionando el mercado, presionando los precios hacia la baja, pero… avizora una luz en el camino llamada “ASOCIATIVIDAD”; si nos agrupamos, léase “TRABAJAR EFECTIVAMENTE EN EQUIPO” podemos sumar esfuerzos suficientes para enfrentar la problemática enunciada. Desafortunadamente el asociado asume posiciones dependientes y por consiguiente pasivas con pocas excepciones, tan pocas, que solo dos o tres integrantes asumen el peso comunitario, pero esa gran mayoría expectante a la sombra invocan y exigen resultados que favorezcan a todos.

 

Algunos agroempresarios del Cauca nos hemos agrupado y creado una sociedad agraria de transformación, Caucahass S.A.T., a través de la cual aspiramos a comercializar el aguacate hass que producimos y en un futuro cercano la transformación industrial de la pulpa de aguacate dándole valor agregado, creando puestos de trabajo para los productores y/o familiares incrementando el ingreso del núcleo familiar, pero para ello son requisitos necesarios además de la asociatividad comentada, la captura de mercados del exterior ya que el interno se sobresatura rápidamente por la oferta de gran cantidad de fruta proveniente de microrregiones como Antioquia, Tolima, eje cafetero y otras con más experiencia acumulada, costos de producción bajos, incipiente cultura de consumo local ante la preferencia ancestral de las variedades papelillo y la falta de promoción de las bondades de la fruta que se ofrece y como consecuencia microeconómica, los bajos precios remunerativos..

 

La estrategia comercial es la exportación: “EXPORTAMOS O MORIMOS” es el estribillo institucional extractado de la experiencia de cerca de cinco años de comercialización del producto. Así como se plantean las cosas, la demanda externa de la fruta en fresco exige unos requisitos de seguridad de consumo, entre otras, la práctica de una agricultura competitiva con responsabilidad social, certificaciones que rotulen el producto como apto para el consumo humano en donde la inocuidad, la salud y bienestar del trabajador y su familia y la protección del medioambiente son requisitos básicos para la conquista de estos mercados.

 

Pero como a todo colombiano lo protege su ángel de la guarda y no en vano estamos consagrados al corazón de Jesús, hemos contado con el acompañamiento de instituciones públicas y privadas que nos vienen facilitando el proceso como son la Corporación Colombia Internacional, Asohofrucol, el Instituto Colombiano Agropecuario, Corpoica y otras para la obtención de certificaciones en Buenas Práctica Agrícolas y Global G.A.P. y registro de predio exportador, logro alcanzado por más de sesenta socios en su etapa inicial.           

 

La Corporación Colombia Internacional  presidida por la doctora Adriana Señior Mojica, la coordinación regional caucana del doctor Mauro Eliécer Alegría Peñafiel y sus profesionales adscritos ha liderado, patrocinado, asesorado y operado en todas las etapas del proceso desde su génesis hasta el presente donde Caucahass S.A.T. ha obtenido la certificación Global G.A.P. que nos abre las puertas de los mercados estadounidenses y europeos hasta el punto que ya hemos realizado los primeros pinitos en la exportación de la fruta. Cómo no recordar y agradecer los beneficios profesionales recibidos de Águeda Vásquez, Piedad Constanza Ciro, Delia Isabel Estrella Villota, Gina Rengifo, Elena Fernández Hurtado, Eduardo Narváez, Geinz Calambás Acosta, Dúber H. Mopán y otros.

 

El proceso grupal Global G.A.P. no ha sido fácil ni gratuito. Las dificultades socioempresariales, de manejo fitosanitario y culturales, de bienestar de los trabajadores y sus familias y la protección del medioambiente, normativamente más exigentes, fueron paulatinamente superadas mediante las capacitaciones recibidas, el acompañamiento incansable y motivador en todo momento de los funcionarios de la CC. y la concientización de la responsabilidad social ante el consumidor final de nuestro producto. El establecimiento del cultivo, la fertilización programada de las plantas, los monitoreos regulares de los cultivos, el control de plagas y enfermedades, la minimización de riesgos físicos, biológicos y químicos y… los benditos registros de todas las actividades, en forma cronológica, ordenada y consistente. Esta última dificultad es el “coco” especialmente de los pequeños agroempresarios, fundada en la poca importancia y valoración que le otorgan, la falta de conocimiento para realizarlos y utilizarlos como fuente de información y direccionamiento de las actividades regulares o imprevistas que se le presentan.

 

La certificación Global G.A.P. la tenemos que concebir como la fonda a la vera del camino y no como punto final. Su conservación y mantenimiento es nuestra responsabilidad de grupo, no nos podemos descuidar en la atención y mejoramiento continuo tanto de las instalaciones como del cultivo y de los registros que exige el sistema y el propósito indeclinable de producir el mejor aguacate hass del país, solo así seremos competitivos y nuestro agronegocio sustentable.

 

Armando Álvarez Rodríguez

 

Piendamó, diciembre de 2015

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