Glifosato, lucha antidrogas y proyectos productivos

Ángel Torres, líder de la Asociación Campesina Ambiental de Lozada Guayabero y miembro de  la Asociación Nacional de Zonas de Reserva Campesina, Anzorc, habló en entrevista con ElCampesino.co sobre la decisión de suspender las aspersiones con Glifosato, sobre las consecuencias de la lucha antidrogas y la propuesta para solucionar el problema.

Por: Katherine Vega 

-¿Cómo les parece la decisión tomada por el Consejo Nacional de Estupefacientes con respecto a la suspensión del Glifosato?

Para nosotros es buena la noticia pero hubiera sido mejor que se aplicara desde ya. Pero igual, es un avance. Esperamos que el gobierno se prepare para reparar los daños que le ha causado a todos los compañeros campesinos en las regiones; que se reparen todos, desde los ambientales, los de los cultivos, y los físicos que han afectado a las comunidades; inclusive, las muertes que ha habido por las fumigaciones.

Se debe hacer así como hicieron en Ecuador, donde le dieron una indemnización de 15 millones de dólares al agricultor por haber fumigado con Glifosato. Entonces, esperamos que el gobierno se prepare porque van a haber muchas demandas.

Glifosato, lucha antidrogas y proyectos productivos

-¿Qué medidas se deberían tomar de ahora en adelante para la lucha antidrogas?

Realmente hay una política impuesta desde el gobierno norteamericano a nuestro país sobre el tema de la lucha antidrogas. Lo que se debe hacer es cambiar esa política que hay. Es que nosotros, colombianos, campesinos, tenemos propuestas claras para resolver esta problemática y las hemos presentado ante el Gobierno.

Lo que le hemos dicho al Estado es que hay que cambiar toda la política para acabar con los cultivos mal llamados ilícitos. Además, hay que acabar también con la erradicación manual, que es otra violación a los derechos campesinos y a los derechos humanos

-¿Cómo sería el cambio a esa política, qué camino se debería tomar?

Nosotros necesitamos es apoyo en proyectos productivos, pero hay que tener todo en la cabeza: tanto el proyecto productivo como la comercialización. No es simplemente hacer un proyecto y dejarlo a medias.

No se debe dejar el campesino solo, se debe ir cambiando gradualmente porque hay gente que no sabe hacer otra cosa. Hay familias que ya tienen toda una tradición desde hace más de 30 años y no saben más que cultivar eso. Y llegarle de noche a la mañana a decirle: “no, es que usted tiene que sembrar – por ejemplo-, flores”. ¡¿Eso sí genera lo necesario para lo que yo requiero?!

Las cosas que nosotros estamos planteando tienen que ver con transformaciones. Hay gente que ha ido cambiado, ya hacen galletas, y tiene usos medicinales. Lo que el Gobierno tiene que recordar es que hay mucha gente que ya lo hace por cultura.

-¿Por qué la erradicación manual va en contra de los derechos humanos?

Es arrancarle las matas que le están generando ingresos a una familia para sobrevivir. Estamos hablando de que les arrancan las matas y no les dan nada.

Van y les acaban con los otros cultivos que tienen de pancoger y en muchas ocasiones hemos visto que les queman las casas a los campesinos. Además, se les llevan las cositas que tienen: la motosierra, el machete, inclusive hasta la loza se les han llevado.

Fuera de eso viene toda una presión militar. Montan todo un operativo alrededor, donde va la Policía y el Ejército y sobrevuelan helicópteros solo para ir a erradicar dos o tres hectáreas de coca.

Lo que les advertimos es que hay que darle un proyecto productivo a estas personas porque, ¿qué hacen las personas cuando les arrancan el cultivo si es lo que les está generando unos ingresos para sobrevivir? Les toca desplazarse para otro lado a vivir de ¿qué?

Eso es lo que nosotros hemos visto en muchas ocasiones, por ejemplo en Puerto Rico Meta, Vista Hermosa, donde han llegado cientos de campesinos desplazados y son los que están ahora en los semáforos. Venden por ahí dulces y sus hijos no tienen una educación digna. Mejor dicho, terminan en la calle. Eso no es una solución, eso es un atropello.

¿Qué hacer con el uso del Glifosato en cultivos lícitos?

Pues se deben  hacer unos proyectos en donde la gente comience a entender que no se debe utilizar, hacer por ejemplo, unas capacitaciones. Pero es que una cosa es el uso en pequeñas cantidades y otra cuando se lanza ese veneno en grandes cantidades, eso contamina el agua, mata el bosque que esté alrededor y afecta a toda la comunidad.

Nosotros somos claros que todavía algunos campesinos lo usan como herbicida, pero para eso ya toca hacer un trabajo y decirle al campesino que no lo use más. Inclusive desde la organización de Zonas de Reserva Campesina, estamos trabajando en avanzar en la red agroecológica para que los campesinos no usen más esos herbicidas sino que comencemos a utilizar otras cosas.

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