La biodiversidad ambiental y el gran negocio detrás de su deterioro, por ausencia del estado.

POR: Victoria Rodriguez – Pasante Universidad Juan de Castellanos (U.J.C)

Colombia es el país más biodiverso del mundo por metro cuadrado, posee el 14% de la flora y la fauna del planeta, el quinto en recursos naturales y el 12 en número de áreas protegidas.  (Cuéllar, s.f.); posee según datos aproximados de la SIB (Sistema de Información Sobre Biodiversidad en Colombia) 54.471.000 especies registradas ante la infraestructura mundial de información sobre biodiversidad (GBIF), esto sin considerar la enorme cantidad de microorganismos que puedan existir.

Colombia es el segundo país con mayor biodiversidad de la Tierra, entre 195 naciones, y el número uno a nivel mundial en especies de flora y fauna por kilómetro cuadrado. (Cuéllar Moyano, F. Biodiversidad [en línea]).

La biodiversidad ambiental y el gran negocio detrás de su deterioro, por ausencia del estado.

La biodiversidad ambiental y el gran negocio detrás de su deterioro, por ausencia del estado.

A pesar de la gran biodiversidad que posee Colombia, el estado aun no alcanza a entender que esto recursos, son finitos, que la explotación inadecuada y sin responsabilidad conduce a la agotabilidad de estos recursos, y por lo tanto la alteración del ecosistema en general que entraña valga la redundancia los ecosistemas de las diferentes especies.

La explotación extrema de  nuestra biodiversidad ambiental, o recursos naturales como el oro, el petróleo, el carbón, sin responsabilidad social conduce a que operemos bajo la primicia de Nicolás Maquiavelo, “el fin justifica los medios”, así sin importar las consecuencias, lo importante es el aprovechamiento máximo de los recursos ambientales para  la obtención de utilidades inmediatas.

En Colombia el alto de grado de corrupción permite que las licencias ambientales sean consecuencias de favores políticos, así como su renovación o que sean a raíz contraprestación de dineros privados.

Las corporaciones autónomas bajo el direccionamiento del Ministerio del Medio Ambiente,   son las encargadas por la Ley de administrar dentro del área de jurisdicción, el medio ambiente y los recursos naturales renovables y propender por su desarrollo sostenible, de conformidad con las disposiciones legales y las políticas del Ministerio del Medio Ambiente.

Se convierten en herramientas para el enriquecimiento personal de sus directores, inclusive de las autoridades políticas departamentales o regionales, haciendo caso omiso a la normatividad, a los estudios ambientales y en muchos casos, a los hechos inmediatos que muestran las consecuencias de no operar teniendo conciencia ambiental.

Así se conceden licencias ambientales, sin los mínimos requisitos necesarios, y se obtienen resultados a corto plazo inclusive devastadores, y sin ir más lejos citare el caso ocurrido en el municipio de Paz De Ariporo, en el departamento de Casanare, quienes se encuentran en emergencia ambiental debido a la escases del recurso del agua, teniendo como consecuencias directas la muerte de millones de animales, y aunque el responsable no ha sido señalado aun por la autoridades, en los últimos años  por no decir meses, la operación de las diferentes petroleras, ha sido señalada por diferentes organizaciones ambientales como las principales autoras de este daño.

La responsabilidad social, que constituye en el resarcimiento de daños a causa de las actividades de las diferentes empresas que utilizan recursos naturales, se ha convertido en una burla a las autoridades, así, no se invierte el porcentaje señalado por la ley,  y se promueven actividades y obras innecesarias, o inocuas.

Como es de conocimiento público, las zonas  rurales donde se genera la explotación de los recursos naturales, se encuentran marginadas por el estado en un abandono absoluto, son lugares donde no cuentan con servicios de luz, acueducto, ni siquiera su población infantil cuenta con buenas escuelas básicas dotadas de las herramientas necesarias para su educación, por el contrario son zonas que carecen de centros de salud, de hogares infantiles y demás programas que deben ser implementados dentro del plan de gobierno, esto con el fin de que las empresas que están tras el rastro de explotar los recursos naturales no engañen a sus comunidades ofreciéndoles comodidades (estos servicios), cuando en realidad es el estado que debe hacer presencia en todo el territorio colombiano con sus programas de desarrollo social.

El estado, la región, las autoridades locales y los propios líderes campesinos e indígenas deben ser educados con una visión más positiva en pro de la protección de estas comunidades que casi siempre se ven avocadas a la utilización física y al desplazamiento por culpa de la explotación de sus tierras; la responsabilidad radica en cabeza del estado para que formule  nuevas propuestas de desarrollo con las debidas  fórmulas de progreso sostenible para evitar acrecentar las crisis humanitaria, la cual se ha acelerado con el  cambio climático, la ampliación del ciclo de sequía.

El asunto de la explotación de los recurso naturales sin miras de sostenibilidad, no es un asunto netamente económico, abarca mucho más allá, puesto que algunos no son renovables, por no decir que todos, el consumismo acelerado propagado por instituciones como el capitalismo, conlleva que utilicemos sin razón, medida y responsabilidad; hecho que repercute en todo el mundo; así en el informe divulgado por la organización no gubernamental Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF en inglés) en agosto del año pasado, se señala que el consumo humano es superior a la capacidad de la madre naturaleza de renovar sus recurso, estamos en déficit; puesto que lo que consumimos en ocho meses, el planeta tarda un año en reponerlo.

Es necesario no solo establecer una política punitiva ambiental fuerte, también se requiere cambios en los medios de transporte, a otros no contaminantes, la disminución de prácticas agroindustriales sucias, la obligación estatal fuerte y rígida de imposición de responsabilidad ambiental a las empresas privadas así como la vigilancia estricta de sus políticas ambientales, es necesario generar la conciencia de que los recursos son finitos y que su rentabilidad futura, depende de la responsabilidad con la que operemos en el presente.

Según; el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales, Ideam, Colombia enfrenta graves procesos de degradación de suelos y tierras, deterioro de los ecosistemas naturales y una aguda tendencia a la escasez del recurso hídrico, de acuerdo al  balance sobre la situación del medio ambiente en el país

 

  1. claudio andres gonzales diaz 9 Abril, 2015, 5:49 pm

    muy bueno el lugar es ermoso ese paisaje gracias por publicar eso

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