La cacería: una relación cultural entre el campesino y la fauna silvestre

La cacería es una actividad que genera gustos y molestias entre las personas, porque refleja la muerte de un animal silvestre por un ser humano con el fin de divertirse (deporte), venderlo (comercial), consumirlo (subsistencia), investigarlo (fines científicos) o controlarlo (plagas)

Por: Juan Sebastián Castellanos
Profesional en Ecología Universidad Javeriana 

Para el campesino colombiano de bajos recursos, esta práctica significa una alternativa nutricional en la dieta del hogar cuando no alcanza para comprar el mercado (subsistencia), a su vez, es una dispersión del cazador para liberar la mente de los problemas cotidianos y la rutina semanal (deporte), y otras veces, les toca cazarlos porque se comen las cosechas de la finca; además, estos cazadores sacan provecho económico de algunas partes no comestibles del animal (huesos, ojos, pelo) que lo usan para fines artesanales o medicinales, donde tienen un ingreso monetario extra.

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Foto: Juan Sebastián Castellanos; Municipio de Suarez, Corregimiento de La Toma, Cauca.

La tipología de un cazador campesino se define como la de una persona masculina que le gusta invertir un día o más en entrar al monte, con el objetivo de disfrutar la cacería por gusto, desarrollándola de manera alterna a sus ocupaciones cotidianas, así no tenga éxito en la faena, tiene que enfrentar los peligros del monte (picaduras venenosas y/o fracturas), llevar las herramientas adecuadas (machete, perro cazador, palín, escopeta y/o linterna), poseer agilidad en el monte para capturar el animal y tener conocimiento sobre la biología y comportamiento de la especie que va a cazar (época de reproducción, alimento, huellas, picos de actividad). La mujer cumple un papel importante en la caza, porque prepara adecuadamente la presa y mantiene saludables a los perros cazadores (herramienta principal), de nada vale cazar un animal si no se sabe preparar y sin perro cazador, disminuye la probabilidad de cazar algún animal.

La cacería es la relación directa entre el campesino y la fauna silvestre; la antigüedad de esta práctica, ha permitido recopilar el conocimiento sobre el comportamiento y la biología de algunas especies silvestres, donde se ha trasmitido durante generaciones; el campesino es consciente que si se extingue la fauna silvestre, esta práctica cultural desaparecería, junto con los saberes de sus ancestros; es por eso, que estos cazadores toman medidas de conservación, eligiendo lugares de protección (preferiblemente las riberas de las quebradas) o acuerdan vedas (época de invierno o reproducción de la especie) donde es prohibido cazar, con el fin de repoblar la población en la zona.

Las personas amantes de la fauna e investigadores no deben satanizar esta práctica realizada por los campesinos de bajos recursos, ya que innumerables veces esta actividad ha salvado la alimentación de la familia e incluso ha salvado vidas con las propiedades medicinales de algunos animales; el conocimiento de los cazadores es muy valioso para conservar especies en peligro de extinción, simplemente se necesita recursos monetarios o apoyo de entidades que permitan complementar este conocimiento con tecnología brindada por profesionales en estas áreas, y así, ejecutar las propuestas que muchos Resguardos, Reservas Campesinas o Consejos Comunitarios tienen para brindar el uso sostenible de fauna silvestre en sus territorios.

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