Las tareas urgentes del y para el campo

Propuestas viables que sólo se podrán ejecutar si se consultan, primero, las necesidades tanto de los mismos productores en el campo como de consumidores.

A pesar de los avances, la tarea de recuperación del agro colombiano tiene aún muchas planas sin llenar.

En plena época electoral sí que resulta pertinente recordar algunas que, la verdad sea dicha, no sólo les corresponde hacer a aquellos que postulan sus nombres, o a la presidencia o a las corporaciones públicas, sino a todos los colombianos interesados en sacar adelante este país.

Lo primero sea advertir que casi siempre aquellos que ofrecen el oro y el moro para sacarnos de las crisis, son los mismos que nunca cumplirán pues, de entrada, ya nos están vendiendo puras ilusiones (paparruchas, decían las abuelas) al prometer lo que nunca podrán hacer solos.

Para no seguir el juego de quienes hablan por hablar y conquistar uno que otro votico, hablemos por ahora de tres  compromisos concretos con sus propuestas. Le puede interesar: Para impulsar transformación del campo UE entregó 11,5 millones de euros

-Mejorar el acceso de  a la tierra,  por parte de las campesinas y campesinos

Este es un compromiso aplazado durante muchos años, aunque no es tan difícil de cumplir. Según el Instituto Geográfico Agustín Codazzi, en los años 90 el uso del suelo agrícola era del 80% y hoy es del 30%.

Es decir, el país va en retroceso, pero puede volver a  avanzar si se le para bolas, en serio, a temas como el fomento de la agricultura familiar.

Para no ir tan lejos, colombianos ingeniosos como Mauricio Vásquez ya han creado aplicaciones para fomentar el cultivo y consumo de productos agrícolas de óptima calidad.

Él y su esposa hicieron la tarea de investigar y encontraron que el 50% de las cosechas de las huertas familiares son excedentes y que el 70% de las personas buscan y quieren consumir productos saludables libres de químicos.

Con esa información básica crearon y pusieron en práctica la aplicación “De mi tierrita”. Y los resultados no se han hecho esperar, pues  no sólo se fomenta el consumo limpio sino se combate el eterno lío de la cadena de intermediarios.

-Formalización de títulos

En este asunto sí que hay un atraso en lo vergonzoso, por demás raíz de muchos de los conflictos que agobian al campo colombiano. Es un problema que se resuelve con algo que se conoce de manera genérica como voluntad política, la cual, por cierto, escasea mucho por estos lados.

En la práctica, cerca de la mitad de los predios del campo no pueden acreditar una tenencia legal lo que, según el historiador Marcos Palacios, “les conviene a los oligarcas que tienen poder político y tierra y, por lo tanto, la capacidad de hacer violencia. No les conviene que haya catastro porque su poder requiere que haya desorden catastral”.

-Fortalecimiento de  Colombia Siembra

Este fue el programa bandera del ex ministro de Agricultura Aurelio Iragorri Valencia, quien terminó su gestión a finales de septiembre. Los resultados son innegables, pues se logró de manera anticipada la meta de sembrar un millón de hectáreas nuevas; el agro creció 4.4% en el segundo trimestre del año, es decir, casi tres veces más que el resto de la economía.

Pero el lunar estuvo en las deficiencias estructurales de comercialización, que pusieron en graves aprietos a papicultores, arroceros y cultivadores de ñame, entre otros.

La falla de fondo está en la famosa cadena de intermediación y en la falta de una política de largo aliento para apoyar con crédito barato y suficiente a los pequeños cultivadores. (Ojo: sin repetir prácticas como la de Agro Ingreso Seguro) .

Como vemos, son propuestas viables que sólo se podrán ejecutar con éxito  si se consultan, primero, las necesidades tanto de los mismos productores como de los consumidores.  Pero, también hay que decirlo, muchas veces la politiquería no deja. “Cuándo será ese cuándo”,  dicen las señoras… Le puede interesar: Un ‘Día de Campo’ con caficultores del Valle de Tenza

Por: Juan Carlos Pérez Bernal – Equipo Editorial El Campesino.
Editor: Ana María Rizo Díaz. Periodista – Editora

Deja un comentario

Tu correo electronico no sera publicado.