Lavatorio de los pies, gesto de amor, servicio y perdón

Lavatorio de los pies actualiza una acción de Jesús y se convierte en un ejemplo a seguir para todos los cristianos.

 

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Por José David Russi Ramos

 

El lavatorio de los pies constituye un ejemplo a seguir para todos los cristianos y un camino de servicio. Según la narración del Evangelio de san Juan (Jn, 13, 1-15), durante la última cena, Jesús se levantó de la mesa, se quitó su manto y se puso una toalla alrededor de la cintura y les lavo los pies a los discípulos. El lavatorio de los pies, sintetiza tres gestos que son el amor, el servicio y el perdón, miremos cada uno de ellos.

El esclavo era el encargado de lavar los pies a los invitados antes de iniciar la cena, ni siquiera había terminado la cena cuando el Señor, se levantó, y reemplaza al esclavo para lavar los pies a los discípulos. Jesús demuestra que no vino a ser servido sino a servir, y lo hace con el ejemplo de su vida, que se convierte en testimonio de vida e itinerario para los cristianos “Les di ejemplo para que hagan lo mismo que yo hice con ustedes”.

El amor que nos tiene el Señor, nos muestra como no tiene reparo en inclinarse a lavar los pies, el amor tiene la esencia de la ternura, de la libertad, el que ama no pone medida ni espera retribución de los demás.

El servicio lleva dentro de sí, el salir de nosotros, a ejemplo del Señor, que no espera a terminar de comer sino que antes de ello, se levanta y se quita su manto, se inclina y lava los pies. El servicio no es solo dar, es darme a los demás, es entregarme.

El Señor le lava los pies incluso a Judas Iscariote, aquel que lo iba a entregar, que mayor ejemplo de perdón. Con el mismo amor y ternura lava sus pies, al igual que con los demás discípulos. Puede haber acaso mayor ejemplo del perdón, inclinarnos a lavar los pies a aquel amigo que decide entregarnos

El Lavatorio de los pies es pues en síntesis un gesto de amor, servicio y perdón. El Lavatorio de los pies se actualiza cada vez que somos capaces de salir de nosotros para darnos a los demás, no solamente entregando nuestra vida o nuestra sangre como algunos Santos y Mártires, sino en la sencillez de cada día

Que el lavatorio de los pies no sea solo el Jueves Santo, que sea ejemplo para los demás hombres del mundo de hoy,cada vez que practicamos el amor, el servicio y el perdón.

 

 

 

 

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