Graves efectos secundarios del turismo desmedido en San Andrés y Providencia

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Jhony Cay - (cc) por Mario Carvajal

La Isla de San Andrés (conocida también como San Andrés Isla) es la más grande de las islas que forman parte del Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, teniendo una extensión total de 26 km².

Los lugares más concurridos son Johnny Cay, el Acuario y el cayo Haynes Cay, la casa museo isleña, la cueva de Morgan, el ecoparque West View, el Jardín Botánico o la laguna Big Pond, atractivos que suelen ofrecer las agencias de turismo.

De lo anterior, la fuente económica más próspera de la Isla podría desencadenar una eventual crisis social y ambiental, debido a que los turistas acceden a todos los servicios de manera inconsciente y no respetan las zonas de reserva.

El Ministerio de Comercio, Industria y Turismo tiene la meta de incrementar el número de turistas a dos millones, pero la isla no resiste más. Le puede interesar San Andrés un paraíso de encantos y adversidades

“El modelo que impone el Estado está pensado sobre un espacio de ciudad, pero San Andrés no es una ciudad, sino un territorio insular”, afirma Shirley Cottrell Madariaga, profesora de la Sede Caribe de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.)

Un desarrollo decreciente

Cuando se va a San Andrés, sin importar la temporada, siempre se ve en constante movimiento. Aviones entran y salen llenos de familias colombianas y turistas extranjeros.

Dentro de las diferentes problemáticas que presenta el Archipiélago, la sobrepoblación es otro de los graves inconvenientes. Pues, además de los pobladores que han conformado sus familias con personas de otras regiones de Colombia, algunos turistas optan por quedarse por más de tres meses y no hay una autoridad que los controle. Le puede interesar: Recorridos: San Andrés y Providencia

Según la profesora, pensar en otra fuente económica para la Isla es difícil, explica que la agricultura está constituida por cultivos de pan coger (modelo de Reforma Rural Integral que acordaron el gobierno de Colombia y la ex-guerrilla de las FARC) que satisfacen parte de las necesidades alimenticias de la población.

Además, los productos que quedan para comercializar deben competir con los que llegan de otros departamentos de nuestro país, Centroamérica y otros lugares del mundo.

Por: Genny Mantilla. Estudiante de Comunicación Social – Periodismo
Editor: Ana María Rizo Díaz. Periodista – Editora.

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