Los transgénicos de Monsanto

Recientes investigaciones revelan que los alimentos transgénicos son iguales a los alimentos convencionales, incluso estos últimos son más peligrosos según esta investigación. Estos estudios polémicos ponen de nuevo en conflicto a los activistas y ambientalistas con las multinacionales como Monsanto.  Les contamos por qué.

Por: Ing. Gloria Amparo Quevedo
Coordinadora Educación para la Innovación-CREPIC. EDC del Cauca

Monsanto es un gigante trasnacional, especializado en investigaciones tecnológicas agrícolas que invierten al año, según su sitio web, más de US$2 millones diarios en investigar.

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Famoso por la propagación de semillas transgénicas por todo el mundo, Monsanto ha sostenido diversas batallas jurídicas en diferentes países como México, Estados Unidos, Brasil (donde estos cultivos superan a los naturales) Chile y Francia. Son duras las batallas sobre el creciente uso de estos cultivos que libran activistas, campesinos, indígenas y ambientalistas, por el daño que los transgénicos tienen en la población.

El año pasado en México, Monsanto perdió una de estas batallas legales con un grupo significativo de indígenas dedicados a la apicultura, quienes justificaron su reclamación en el derecho a la consulta del gobierno a las comunidades indígenas sobre el permiso otorgado por Monsanto para sembrar miles de hectárea de soya transgénica, además de fallar a favor de los más de 30.000 apicultores por la posibilidad de que las semillas transgénicas puedan afectar los cultivos y en especial la producción de miel. Estos fallos históricos suspendieron los cultivos transgénicos de Monsanto en el estado de Yucatán y se ordena realizar consultas previas antes de desarrollar este tipo de cultivos.

Sin embargo, argumentos como estos pueden ser controvertidos por el reciente estudio que ha publicado  la Academia Nacional de Ciencia, Ingeniería y Medicina -principal organismo asesor de EE.UU. para temas científicos- al informar que las nuevas tecnologías “han difuminado las diferencias entre cultivos transgénicos y tradicionales”.  Y además considera que luego de revisar 20 años de literatura científica -unas 900 publicaciones-, escuchar las observaciones de científicos, ingenieros y activistas en 80 congresos y leer más de 700 comentarios que usuarios dejaron en el sitio de la institución sobre los efectos de cultivos genéticamente modificados (GM) de maíz, soya y algodón, producidos principalmente por empresas como Monsanto, se concluye que no existen pruebas sobre los daños en la salud que producen los transgénicos .  Afirman también que  “los estudios que se han hecho en animales y en la composición química de cultivos genéticamente modificados no muestran diferencias entre los alimentos transgénicos y los convencionales que pueda implicar un mayor riesgo para la salud que el consumo de los convencionales”, se lee en el comunicado de la Academia. A pesar de la publicación de este estudio, activistas y grupos de agricultores por todo el mundo, ponen en tela de juicio estos resultados al evidenciar que uno de los mayores patrocinadores de este tipo de institutos son empresas trasnacionales como Monsanto, quienes ven claramente un conflicto de intereses entre lo que fallos jurídicos ganados por comunidades como en México. Ellos  pueden empezar a perder estas batallas en los estados, porque ya no existe evidencia de que los cultivos transgénicos de Monsanto sean peligrosos o representen algún daño para la humanidad según su estudio pago

Fuente:

“Los cultivos transgénicos son seguros”: las conclusiones de 20 años de investigaciones. “Los indígenas mexicanos que le ganaron una batalla al gigante Monsanto” Publicado por el diario BBC Mundo el 19 de mayo de 2016 y el 31 de julio de 2015 respectivamente.

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