Milagros que Colombia no olvida

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Milagros que un Santo español obró en Colombia después de su muerte. San Ezequiel Moreno, el patrono de los enfermos de cáncer.

 

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Por Rubén Gil

 

Milagros de San Ezequiel Moreno, un español que perteneció a la Orden de los Agustinos Recoletos, hacen de este incansable misionero el patrono de los enfermos de cáncer. Este hombre santo sufrió en carne propia la enfermedad del cáncer, la cual lo condujo posteriormente a la muerte; es por ello que sus devotos acuden a él cuando requieren de un milagro, sobretodo en enfermos terminales. Su recuerdo permanece en la memoria de muchos colombianos que han oído acerca de su infatigable y permanente labor de evangelización, llevada a cabo específicamente en los Llanos Orientales y en Nariño. Sus milagros después de muerto son numerosos. Algunos de ellos fueron escritos por el padre Ángel Peña en el libro San Ezequiel Moreno, un valiente misionero. Entre ellos se encuentran los siguientes:

Sor Micaela Balza certifica un milagro así: En nuestro convento de dominicas de Alfaro, sor María de los Dolores, estando en el noviciado, una noche sintió fuertes dolores a la espalda que le ocasionaba una pústula en la parte superior del brazo que tenía desde hacía dos años. Por fin se encomendó al Sagrado Corazón de Jesús por intercesión del padre Ezequiel, recitando durante nueve días tres padrenuestros. Al final de la novena, el pedacito de la túnica del padre Ezequiel, que se había puesto sobre la parte enferma, le bajó hasta el pulso, encontrándose totalmente curada. El hecho fue publicado en la revista Santa Rita.

El padre Basilio Zarantón refiere este milagro: El año 1911 el señor Fructuoso Carra, albañil, de unos cuarenta años, sufría desde hacía veinte días, dolores intensos al vientre y no encontrando remedio se aplicó un pedacito del hábito del padre Ezequiel, quedando inssan Ezequiel2tantáneamente curado sin que dichos dolores se hayan reproducido.

La señora Lorenza Sáinz estaba mal desde hacía ocho años a causa de un parto. Los médicos la atendían pero sin resultado. Fue hasta Pamplona a ver a un especialista, quien le dijo que su mal no tenía remedio. Entonces se encomendó al padre Ezequiel, aplicándose una reliquia y curó instantáneamente. El milagro se había dado.

La señora Francisca Fluente declara otro milagro: Me encontraba enferma según el parecer de los médicos de un tumor interno sin poder cumplir mis obligaciones y sufriendo agudos dolores. Viendo que no había cura, recurrí al padre Ezequiel y me apliqué un pedacito de su hábito a las partes adoloridas y los dolores desaparecieron.

Monseñor Ismael Perdomo certifica el siguiente milagro: En la región de Mariquita un señor de apellido Fithgeral estaba desahuciado por los médicos y ya estaba preparada la tumba para su sepultura. Le aplicaron una reliquia de Ezequiel y el enfermo deliraba diciendo: “Aquí está el obispo que me dice que no moriré”. Yo mismo tomé su testimonio y lo remití a los padres recoletos. Recuerdo que en el testimonio jurado decía él que la gente lo llamaba el resucitado.

Estos son algunos milagros de los muchos que de él se cuentan. Su fiesta se celebra el 18 de agosto, el día en que falleció

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