Poder, dinero y destrucción

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La minería está amenazando los recursos naturales para favorecer los ingresos de las multinacionales. 

Por: Manolo Gallo Holguín, estudiante EDC- Antioquia

En la actualidad la minería es de las actividades económicas más lucrativas a nivel global. Sin embargo, se ha convertido en una bestia que desafía fieramente a la vida misma. Es una amenaza alimentada por ambición y codicia, por dragas y destrucción. En Colombia las actividades mineras derivan en la pérdida de más de 2.681 hectáreas de bosque al año, según informes de MinAmbiente.

Departamentos como Chocó y Antioquia son los más golpeados en el país y una gran parte de las poblaciones afectadas pertenecen a comunidades rurales asentadas en las lejanías de los territorios. Estos lugares, donde difícilmente logran sustentar sus necesidades mínimas, también tienen que lidiar con los altos niveles de contaminación y otros mega impactos que provienen de los proyectos a gran escala de las multinacionales mineras.

La minería con su contaminación afecta lentamente no solo a los ecosistemas sino a sus pobladores. Estos se ven seriamente afectados en sus riñones, el corazón, se pierde lentamente la memoria y son propensos al mal del Parkinson. En otras palabras, la minería se convierte en muerte y destrucción, arrasa lo que encuentra a su paso.

Gracias a la actividad minera se extinguen nuestros bosques, nuestras selvas, nuestros ríos, nuestras vidas. La minería nos quita todo, no es una inversión si se destruye el medio ambiente.

Cada vez que una draga inicia operaciones y las retroexcavadoras perforan en nuestro suelo se desplazan cantidades inconmensurables de fauna y se destruye por completo la flora. Los bosques nativos conservados durante siglos por nuestros antepasados son arrasados en horas.

¡Hasta dónde llega la ambición humana que incluso vidas son tomadas y extintas por puñados de objetos materiales! Grandes poblaciones son desplazadas violentamente de los territorios que contienen los preciosos minerales y otras son envenenadas lentamente a través del agua que beben de los ríos y con los peces contaminados con mercurio que comen a diario.

¿Qué pasará cuando la minería envenene todos los ríos con mercurio y cianuro, cuando todos los peces estén contaminados e incluso la producción de alimentos se vea afectada por la contaminación? ¿Qué les espera a las próximas generaciones?

Es el momento de hacer un cambio. Es innegable la deplorable situación que atraviesa el país en términos políticos y económicos. Por eso hoy cuando las temáticas ambientales han tomado un fuerte impulso a nivel global, dadas las evidencias del cambio climático y del deterioro del planeta, es imprescindible luchar en contra de iniciativas mineras. Hay que buscar alternativas productivas y orientar el desarrollo hacia otras vías económicas. Oponernos es nuestro derecho, proteger el medio ambiente es nuestro deber.

*Este es un texto generado a partir del trabajo de las Escuelas Digitales Campesinas de Acción Cultural Popular- ACPO, que buscan promover el liderazgo del campesinado colombiano a través de procesos de educación, formación y capacitación, orientados a su dignificación, inclusión y desarrollo.

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