Mujeres rurales: campesinas y actoras políticas

Mujeres rurales en Colombia, para PNUD, se han convertido en agentes de cambio. Las políticas que las vinculan lo demuestran.

Por: Katherine Vega

Las mujeres rurales han sido caracterizadas por ser una de las poblaciones más afectadas de todas, primero por ser campesinas, segundo por su condición de mujeres y tercero, porque suelen ser las más vulneradas en medio del conflicto armado. Dicha condición las ha hecho emprender acciones para defenderse y hoy los resultados del trabajo que han adelantado se hacen más visibles.

Mujeres rurales: campesinas y actoras políticas

“La agenda de atención de la sociedad y la academia colombiana, se ha vuelto a centrar en el tema rural”, dice Tania Gómez, Directora del Laboratorio de Desarrollo Rural del Programa de Naciones Unidas en Colombia. Según investigaciones realizadas por ese organismo, la mujer rural se ha transformado con el correr del tiempo y se hace notable al encontrar políticas que dejan de lado el carácter asistencialista y ponen a la mujer rural como actora social.

Ejemplo de ello es el foro que fue organizado por Oxfam y la corporación Crece el pasado 26 de marzo del presente año. Ese día se le dio voz a las lideresas campesinas que gracias a diversas iniciativas se han vuelto referentes importantes a la hora de tratar políticas rurales.

Edilia Mendoza, quien hace parte de la Mesa de Incidencia Política de Mujeres Rurales, acepta la visibilidad que han adquirido pero resalta que aún “Las mujeres en el campo colombiano no tienen las mismas condiciones que los hombres campesinos. ¿Qué hace falta?, la titularidad de la tierra, acceso directo a los créditos, el tema de la formación política y formación técnica, hace falta representación de las mujeres rurales y campesinas, entre otras cosas”, dice.

De la misma manera, otras lideresas resaltan cómo se ha subestimado el trabajo que realizan en el campo y cómo ayudan con la economía del país. Según cifras de las activistas campesinas colaboran con el 18% en el Producto Interno Bruto (PIB) y en contraste, tienen menos de dos horas de descanso. Eso, gracias a que trabajan en la siembra de alimentos y cuidado de animales, pero también, dedican todo su tiempo al trabajo del hogar (cuidar enfermos, cocinar, lavar, planchar, barrer, trapear, etc.).

Así pues, es notable que faltan políticas públicas que mejoren su situación, por eso, las mujeres rurales -que son alrededor de cinco millones de personas- seguirán haciendo fuerte su voz para reivindicar los derechos que por años se les han negado. Ese es el trabajo que el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo en Colombia (PNUD) reconoce hoy.

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