Música no puede ser un placer egoísta

Música es el arte perfeccionado a lo largo toda la historia humana.

 

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Por Rubén Gil

 

Música es uno de los productos culturales que más ha sufrido variaciones en las dos últimas décadas. Difícilmente se puede identificar qué es y qué no es música dentro de todos los sonidos que han aparecido en los últimos años. Dentro de las diferentes definiciones de música, una es la siguiente: “es, según la definición tradicional del término, el arte de organizar sensible y lógicamente una combinación coherente de sonidos y silencios utilizando los principios fundamentales de la melodía, la armonía y el ritmo, mediante la intervención de complejos procesos psico-anímicos.” Históricamente, la música es el arte más antiguo, es decir, casi que apareció al mismo tiempo que el ser humano. Independientemente de las culturas, tribus o grupos, la música representaba un sonido que acompañaba los sentimientos de los seres humanos. Pero aun así la música debía aparecer como un sonido agradable al oído. La evolución del ser humano fue también la evolución de la música. Poco a poco fueron apareciendo instrumentos que producían sonidos más armónicos y agradables. De ahí en adelante la música fue un amplio campo para que el ser humano se diera a la tarea de encontrar una lógica simétrica en los sonidos producidos por los diferentes instrumentos musicales que al momento existían. Las instituciones más antiguas, por ejemplo los ejércitos, se dirigían al campo de batalla acompañados de sonidos musicales que brindaban gallardía y ánimo a sus hombres.

 

Cuando apareció la iglesia catómúsica1lica, la música fue un elemento primordial para llamar la atención de los no creyentes. En aquella época los cristianos adoptaron un estilo de música muy distinto al que se acostumbraba escuchar, algún escrito dice: “Constantino otorgó libertad de culto a los cristianos en Roma con el Edicto de Milán hacia el año 325 d. C. Este nuevo espíritu de libertad impulsó a los primeros cristianos a alabar a Dios por medio de cánticos. Estos cristianos primigenios, buscando una nueva identidad no deseaban utilizar los estilos musicales predominantes paganos de la Roma de aquel la época.” Siglos más tarde la iglesia católica presentó un estilo de música litúrgica que se ha mantenido hasta la actualidad, es lo que se conoce como la música gregoriana. Pero es tanta la importancia que reviste y ha revestido la música dentro de la iglesia católica que el mismo catecismo dice lo siguiente: “El canto y la música cumplen su función de signos de una manera tanto más significativa cuanto “más estrechamente estén vinculadas a la acción litúrgica” (SC 112), según tres criterios principales: la belleza expresiva de la oración, la participación unánime de la asamblea en los momentos previstos y el carácter solemne de la celebración. Participan así de la finalidad de las palabras y de las acciones litúrgicas: la gloria de Dios y la santificación de los fieles.”

Todo ello para decir que la música cumple una función trascendental en la vida de todo ser humano, y que por lo tanto debe ser un medio para alegrar el alma y más importante aún para que la creatura pueda experimentar la presencia de su creador. Por lo tanto, la música es el arte de la belleza, la armonía y el orden; contrario a lo que algunos, hoy en día, han querido presentar como música, una mezcla de sonidos desordenados que perturban el oído y el alma.

 

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