Nosotros somos los buenos y ellos los malos

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Hablar de Isis es complicado ya que los medios de comunicación no permiten formar una clara idea de qué es el Estado Islámico y qué quiere, pero los medios y el grupo Isis coinciden en que su único objetivo es provocar una guerra santa que le permita aniquilar occidente y extenderse por Irak, Siria, el Norte de África,  Egipto y tiempo después todo el mundo, así es la conquista, interminable.

Por: Helbert Leal Borda  Nosotros somos los buenos y ellos los malos

Negar la naturaleza destructiva que nos compone, que se incrusta genéticamente y se extiende interminablemente por generaciones es irrelevante. Apropiarnos del discurso de quién tiene la razón, quién es el bueno y quién es el malo o quién ataca a quién, es más irrelevante. Nos gusta destruir, deseamos infligir dolor y encontramos  placer en aniquilar al otro y para lograrlo buscamos los escenarios de guerra adecuados para hacerlo en donde siempre tendremos una excusa que permita desatar la violencia. Puede ser la religión, el territorio, el petróleo, los recursos naturales, el dominio, o lo que sea necesario para dejar correr los ríos de sangre. Lo importante no son los motivos, lo importante es el objetivo: destruir.  No importa cómo se llamen o quieran ser llamados los conflictos, al final oriente u occidente son simples referencias geográficas, otros lo llaman el choque de culturas, de civilizaciones. Las guerras en un enfoque muy simplista y general son simplemente dos individuos diferentes que no logran comprenderse, en consecuencia no pueden convivir y deciden destruirse, esa es la constante en la historia de la humanidad y seguramente será la causa de su extinción.

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El llevar al pueblo a la guerra sigue siendo un arte, engañar siempre será un arte y para persuadir al pueblo de empuñar las armas y asesinar a su vecino solo debe dársele grandes dosis de miedo y será suficiente para que su instinto de conservación haga el resto. Pero ¿Por qué Estados Unidos y sus aliados necesitan convencer a sus ciudadanos de ir a la guerra?. La repuesta siempre será hipócrita, EEUU y los países depredadores que lo siguen deben su desarrollo a los beneficios políticos, económicos, tecnológicos y estratégicos  obtenidos secuestrando naciones para extirpar sus recursos. Es la hegemonía y el poder que ostenta y administra lo que le permite imponer las condiciones y las reglas tanto del comercio cómo de la economía mundial, ahora, que el ciudadano estadounidense no lo vea o no lo quiera ver, es hipócrita. Es hipócrita pensar que Oriente es un remanso de paz que vino a ser perturbado por el poder de Occidente. Si Oriente, o Asia ostentaran el poder que les permitiera imponer sus condiciones sería igual o peor que sus mismos opresores y los escenarios de disputa, de guerra civiles, terror y masacres serían en la casa del oprimido.  Toda nación en condición de ventaja termina por antonomasia comiéndose a las naciones a los que puedan llegar sus tentáculos o intereses.

 

El Al Dawla al islamiya fi al Irak wa al Sham o el ahora llamado Estado Islámico conocido popularmente cómo ISIS, no es más que el resultado de la postula  que se forma en el oprimido y que explota al no soportar la presión de su propia existencia. Isis, hablar de Isis es complicado ya que los medios de comunicación no permiten formar una clara idea de que es el Estado Islámico y que quiere pero los medios y el grupo Isis coinciden en que su único objetivo es provocar  una guerra santa que le permita aniquilar occidente y extenderse por Irak, Siria, el Norte de África,  Egipto y tiempo después todo el mundo, así es la conquista, interminable.  Isis es miedo, es terror, así lo hace ver EEUU. Obama se refiere a ISIS como el verdadero rostro del mal, lo que nos hace pensar, ¿Obama es el bueno?, ahora pregúntese usted colombiano de las banderitas en facebook: si una nación extranjera llegase a su territorio, lo invadiera, le quitara sus recursos, su forma de vida, le intenta cambiar su cultura, su idioma, sus creencias, le dice cómo debe vivir, qué debe gustarle y qué no, le cambia su Dios, lo esclaviza y cuando a usted no le gusta y se rebela, entonces esa nación envía aviones, misiles, bombas, infantería y termina viendo como su casa se convierte en una nube gris que se eleva y tenga usted que empezar a enterrar a sus familiares, que tenga que ir a buscar refugio porque la casa donde vivía es ahora un enorme, y con el pasar de las horas encontrarse en medio de una nube gris de polvo de concreto y tierra absolutamente sólo en el mundo preguntándole de rodillas a Dios…¿Qué pensaría si ese hombre quisiera buscar venganza, quisiera no perdonar y cobrar la sangre de sus hijos?  Estoy seguro que en ese caso los extremistas y fanáticos seriamos muchos más.

 

Tal vez usted se indigne cuando algunos musulmanes o de otras prácticas religiosas apedrean a las mujeres o las lapidan, cuando le cortan las manos a los ladrones o cuando cambian a las mujeres por cabras o casan a las hijas con ancianos, o que no les permiten mostrar su belleza y la tapan con trapos donde solo se puede ver sus ojos y dice usted: “Pero que cavernícolas y retrógrados, son unos fanáticos”-entonces usted se le ocurra la brillante idea de correr a cambiarlos y hacerlos caer en cuenta que no son como usted que ha evolucionado. Pues ese es el error, cada cultura debe vivir sus propios procesos, sus propias revoluciones, sus propias emancipaciones así como nuestra propia cultura dejo de esclavizar al hombre, luego a la mujer, cuando ellas mismas reclamaron sus derechos, al trabajo, al voto  etc.  Así mismo sin que nadie se metiera a decirnos que debíamos hacer.

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