#Opinión Amamantar: amor, salud y vida

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“Ningún país en el mundo cumple plenamente las normas recomendadas para la lactancia materna, según informe de UNICEF y de la Organización Mundial de la Salud (OMS) (2017)”

Por eso el mundo sufre de falta de amor y ternura. Hace unos días, la Directora de una agencia especializada en niñez y derechos humanos preguntaba en Facebook si sus amigas conocían a una mamá que hubiera alimentado a su bebé durante los primeros 6 meses de vida de manera exclusiva, únicamente con su propia leche.

Me pregunté por qué buscan casos de madres que hacen lo que debería hacer toda mujer para transmitir vida saludable a su bebé en esos meses tan definitivos para la vida de cualquier ser humano.

Pues se trata de sacar a la luz pública, como ejemplo motivador, testimonios de mamás que hacen la tarea más importante y que con mayor prioridad puede garantizar la vida y la salud integral, física y emocional de sus bebés. Le puede interesar: #Opinión Sin madres vivas no hay hijos felices

En contra de muchas campañas publicitarias engañosas, ningún alimento puede reemplazar la leche materna en los primeros 6 meses de vida de un recién nacido. Ninguno de los publicitados tarros de leche o los complementos de cualquier marca o pelambre que engañosamente se regalan en clínicas y hospitales a las madres que acaban de dar a luz, pueden reemplazar el rico alimento natural que una mujer puede entregar a su niño o a su niña recién nacidos.

Alimentar al bebe sólo con leche materna durante, al menos, sus primeros 6 meses de vida y, luego, complementar la lactancia con alimentos naturales ricos en minerales, vitaminas, proteínas, es la tarea más importante, responsable y noble que una madre puede hacer con su recién nacido. La leche materna es el alimento mejor, más natural, más hermoso y, además, el más económico que cualquier familia puede dar al hijo o a la hija recién nacidos.

Colombia y la lactancia materna

Madre

Los bebés colombianos están sobreviviendo en medio de una verdadera tragedia: de acuerdo con el más reciente informe de UNICEF y la Organización Mundial de la Salud, (2017) sólo 4 de cada diez niños es alimentado de manera exclusiva por su madre durante los primeros 6 meses.

Los seis niños restantes están privados del contacto y del alimento de la madre, fundamentales para su nutrición, para su desarrollo cerebral y emocional, para hacer frente con éxito a las enfermedades y para enfrentar con inteligencia los retos que nos pone la vida. Hasta hace poco, en Colombia el tiempo promedio de lactancia materna era apenas superior a los dos meses, y esta realidad tiene consecuencias negativas e irreversibles en el ser humano.

Un bebé que no recibe la leche materna, sufre de abandono, desprotección, falta de afecto y de cuidado, con efectos negativos en su desarrollo físico y emocional. Su cerebro se le desarrolla precariamente, con todas las consecuencias negativas de esta limitación. Además, se le priva de los nutrientes y anticuerpos que necesita para enfrentar las múltiples enfermedades de su infancia.

Una madre que da el pecho a su bebé, recupera su peso normal rápidamente y experimenta todos los beneficios físicos y emocionales propios de una maternidad alegre, sana y protectora.

Lactar es una excelente inversión. Una familia ahorra recursos importantes que deja de gastar inoficiosamente en productos sustitutos que jamás reemplazan en salud y en amor el rico alimento con el que Dios dotó a la mujer. Sus pechos, literalmente, valen oro.

Por: Bernardo Nieto Sotomayor- Equipo Editorial El Campesino.

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