¿Por qué cada vez son menos los estudiantes en zonas rurales?

La falta de agua potable, la falta de recursos económicos y la baja calidad en las instalaciones de las escuelas rurales, sigue generando sinsabores y con ello, la falta de asistencia de los estudiantes a las escuelas.

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Andina.

Si alguien le preguntara a un niño rural por la dificultad para llegar a su escuela, probablemente la mayoría respondería que debe atravesar largos caminos para conseguirlo.

En el departamento del Vaupés, por ejemplo, los niños deben trasladarse en lancha durante diez días para llegar a la escuela. Como no pueden viajar en lancha de noche por el río Amazonas, optan por hacer cambuches en medio de la selva, exponiéndose a todo tipo de animales salvajes.

En los acuerdos de paz realizados entre el gobierno colombiano y las FARC, uno de los puntos pactados fue la financiación de la educación en las zonas rurales. Sin embargo, habitantes de zonas rurales aseguran que siguen en las mismas condiciones y esperan tal financiación.

“El transporte y la lejanía no es lo único que nos preocupa, las condiciones en las que vivimos son pésimas”, aseguran docentes de comunidades rurales e indígenas en el departamento de Vaupés. (Le puede interesar: El rezago de Latinoamérica en la educación)

¿Qué dicen los niños que no van a la escuela?

Tanto en la vida rural como en la urbana, el gobierno ha inculcado el deber de garantizar las herramientas necesarias en pro de una educación con estándares de calidad. Sin embargo, habitantes aseguran que esto no sucede en zonas rurales, dado que muchas escuelas y colegios no cuentan con los equipos tecnológicos necesarios. Si bien desconocen las nuevas tecnologías, el valor económico tampoco les ha permitido adquirirlas.

Y es que, la falta de agua potable, la falta de recursos económicos y la baja calidad en las instalaciones de las escuelas rurales, sigue generando sinsabores y con ello, la falta de asistencia de los estudiantes a las escuelas.

Proyectos del gobierno para la educación rural

El Programa Especial de Educación Rural (PEER), es una iniciativa que nace con la financiación del departamento del Valle del Cauca y la Fundación Nuevo Horizonte. El objetivo principal de este proyecto educativo es estimular la permanencia de los estudiantes en las instituciones rurales de los municipios que no están certificados en el departamento.

Aun con los esfuerzos realizados con la implementación de proyectos como el anteriormente mencionado, expertos coinciden en que siguen siendo pocos los esfuerzos por parte del gobierno para garantizar el desarrollo educacional en todo el territorio nacional. Le puede interesar: La deuda que tiene Colombia con la educación rural.

“Temas de fondo como la transformación de la cultura de la violencia o estrategias para generar oportunidades para los niños y los jóvenes, no van a solucionarse pronto”, asegura Óscar Sánchez, director de Educapaz, una de las organizaciones sociales que están ayudando a construir el PEER.

Además, Sánchez asegura que el proyecto tiene un costo anual de más de cinco billones de pesos, un dinero que, según él, no existe. (Le puede interesar: ACPO apoya la educación de los jóvenes de Nuquí, Chocó)

Cifras del Departamento Administrativo Nacional (DANE) y la Encuesta Nacional de Calidad de Vida muestran que “de cada 100 estudiantes matriculados en las zonas rurales, 71 llegan a 6º grado, 60 a 9º y 48 a 11º”.

Más educación, más desarrollo social 

“Si no hacemos nada con la educación que se imparte en el colegio, un joven campesino no va a tener el conocimiento para ganar una prueba de admisión en la Universidad Nacional”, asegura el personero del departamento del Cesar, Franco Figueroa.

Y culmina diciendo que “pensar en que los campesinos van a lograr ingresar a una universidad pública con la educación básica y media que reciben en el momento, es muy ingenuo”.

La misión del gobierno debe seguir de forma constante, no solo con los proyectos que actualmente hay adelantados, sino también con los recursos económicos que se requieren para brindar una mejor educación. Solo así, se podrá garantizar que la educación básica, media y superior, forme estudiantes que puedan seguir contribuyendo al campo colombiano.

Por: Camilo Aldana. Estudiante de Comunicación Social.
Editor: Lina María Serna. Periodista.

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