Sacerdote no debe sujetarse al calendario

Sacerdote católico puede vivir una vida de frustración si se empeña en medir el tiempo de formación y de servicio.

Por Rubén Gil

Entrada 9a

Sacerdote es un hombre dispuesto para el servicio de la iglesia, en este caso, de la iglesia católica. Servir a la iglesia significa que el sacerdote debe trabajar para el sumo sacerdote, Jesucristo. No hay una tabla de medidas para elegir a un hombre que quiera ser sacerdote de la iglesia católica, ni tampoco se requiere contar con poderes especiales. Pero sí hay un único modelo que necesariamente se debe seguir. El modelo es Jesucristo, y por lo tanto se debe llevar una vida siguiendo su ejemplo. Así mismo estar dispuesto a acoger a todas las personas tal como él lo hizo.

Dentro de la iglesia católica hay sacerdotes que se ordenan para atender las diversas necesidades espirituales de los fieles; así por ejemplo, hay sacerdotes diocesanos que trabajan en parroquias asignadas por el obispo. Por lo general estos sacerdotes trabajan en la ciudad donde recibieron su formación. También hay sacerdotes de comunidades religiosas que trabajan en el lugar donde el superior de la comunidad vea conveniente, puede ser en la misma ciudad donde se formó o en otra que puede ser del mismo país o de cualquier otro; eso depende de las ciudades en donde la comunidad religiosa tenga casas. Así mismo se encuentran los sacerdotes misioneros, que son aquellos que trabajan en cualquier parte del mundo, especialmente donde se presentan situaciones de dolor, necesidad y sufrimiento.

Entrada 9bQuerer ser un sacerdote de la iglesia católica no es una decisión que se deba tomar a la ligera; al contrario, se necesita de un tiempo prudente para decir finalmente: “sí, quiero”. Es por ello que cualquier hombre que sienta el llamado a ser sacerdote debe primero hacer un preseminario, que dura alrededor de un año o más si así lo determina el formador que está acompañando el proceso vocacional. Por tal motivo no se puede contar con un tiempo fijo. En el preseminario la persona todavía puede llevar su vida de estudio o trabajo, puesto que los encuentros son esporádicos, normalmente los fines de semana. Si después del preseminario la persona es aceptada para ingresar al seminario o casa de formación, debe ahora disponerse física y espiritualmente para los años que vienen. Independientemente del tipo de sacerdote que se busque ser, la persona debe formarse en filosofía y teología como mínimo ocho años. En algunas ocasiones el tiempo se hace más largo, pero todo ello depende de la decisión que tomen los sacerdotes formadores respecto al comportamiento y la actitud de la persona que se está formando.

Por lo tanto, ser sacerdote no es una carrera profesional de la cual se obtenga un título en determinado tiempo. Muy por el contrario, ser sacerdote es una opción de vida; es decir, para el hombre que se sienta llamado a ser sacerdote no debe contar el factor tiempo ni mucho menos el reconocimiento de un título, puesto que el sacerdote es sinónimo de entrega permanente, con disponibilidad de servicio constante.

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