El país del Sagrado Corazón

La gran devoción del pueblo colombiano al Corazón de Jesús.

 

Por Nicolás Galeano

Imagen del Sagrado Corazón de Jesús

Imagen del Sagrado Corazón de Jesús

 

A lo largo de su historia, nuestro país ha tenido que afrontar dificultades, guerras, conflictos, que han sembrado en el corazón de muchos dolor y confusión. Estas situaciones han quedado en la memoria de muchos colombianos que con tristeza recuerdan cada uno de estos episodios.

Pero ha sido también la fe de muchos colombianos la que ha logrado que estos acontecimientos marcados por el sufrimiento y la impotencia se convirtieran en signo de esperanza y de confianza en Dios. Muestra de ello es la gran devoción que los colombianos tienen en el Corazón de Jesús, a tal punto de querer consagrar la nación a su custodia y patrocinio. Pero, ¿Cómo surgió esta devoción y por qué el país está consagrado al Corazón de Jesús?

El 18 de octubre de 1899 estallaba en Colombia la última guerra civil que duró tres años y que se conoce como la Guerra de los Mil Días.

Después de aprobada la benemérita Constitución de 1886, que comenzaba invocando a Dios como “fuente suprema de toda autoridad”, y donde se estableció la religión católica como la propia de la Nación por ser la “única y verdadera, y la que profesan la mayoría de los colombianos” empezó una época de armonía entre la Iglesia y el Estado para conducir la sociedad por los caminos de la prosperidad, el bien común y la salvación de las almas, conocida como la Regeneración. Terminaba así la época de la Constitución Radical de Rionegro, que tanta sangre, división y desorden había traído sobre Colombia.

Sin embargo los liberales derrotados en las elecciones no se conformaron con la pérdida del poder y en tres ocasiones se levantaron violentamente contra los gobiernos conservadores; una de esas guerras civiles, la más sangrienta y desastrosa que haya tenido lugar promovida por los liberales, fue la llamada Guerra de los Mil Días.

Basílica del Voto Nacional

En el conflicto murieron de 100 a 130 mil colombianos, cuando Colombia sólo contaba con 4 millones de habitantes. Paralizó todas las actividades económicas, sobre todo la explotación de los campos, presentándose una hambruna que no respetó a ninguna clase social y que puso a clamar de hambre a ricos y pobres en todo el territorio nacional. La economía del país se desplomó y el valor de la moneda se tornó irrisorio. Fueron innumerables las viudas y los huérfanos que lloraban desconsolados a sus seres queridos.

Después de tres años de una guerra sangrienta y destructora, la situación del país se agravaba día por día y amenazaba con desembocar en una verdadera catástrofe nacional. Fue entonces cuando el Arzobispo de Bogotá, Monseñor Bernardo Herrera Restrepo, iluminado por una luz interior, vio que la única solución en situación tan desesperada era acudir al Sagrado Corazón de Jesús.

Se dirigió entonces a la Presidencia de la República y como único medio para conseguir la tan anhelada paz, sugirió al vicepresidente encargado, José Manuel Marroquín, la Consagración de la República al Sagrado Corazón de Jesús y de hacer un voto de construir un templo en su honor. Marroquín aceptó gustoso la sugerencia y el 22 de junio de 1902, en ceremonia inolvidable, consagró la República de Colombia al Sagrado Corazón de Jesús y puso la primera piedra para el templo que es el actual Voto Nacional. Los efectos fueron inmediatos. A los 5 meses de la Consagración, se firmaba el tratado de Winsconsin, el 21 de noviembre de 1902, poniendo punto final a la sangrienta y prolongada guerra, iniciándose una era de paz y de concordia nacional.

Desde entonces todos los hogares Colombianos y la Nación entera renuevan la consagración al Sagrado Corazón de Jesús como un signo de fe y esperanza para nuestra Patria, gracias a la cual Colombia no ha sucumbido a los poderes destructores de nuestro tiempo

 

 

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  1. Si todos los Colombianos aportamos nuestro rayo de buena energía y ofrecemos a Dios el propósito de VIVIR EN PAZ. estemos seguros de que COLOMBIA SIN GUERRA SERA UN PARAÍSO. y lo lograremos construyendo desde nuestros hogares ,colegios ,universidades, un ambiente libre de odios,rencores, egoísmos,resentimientos. pensando en que toda la vida no sera suficiente para disfrutar un País en paz. apoyemos la paz porque queremos que nuestros hijos,nietos y los que siguen, vivan felices, disfrutando de cada momento del paraíso que Dios nos ofrece. me faltan las palabras para expresar lo que pienso y siento al escuchar que Colombia es un País en paz.Gracias Dios por tu Mano bondadosa en los Colombianos.

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