Salgar, caído en desgracia

Salgar, municipio localizado en el departamento de Antioquia, en el suroeste, ha caído en desgracia.

Un río se ha desbordado y acabado con un centenar de vidas  humanas  y arrasado con viviendas, dejando un rastro de destrucción y tristeza.

Escrito por: Hernando Toro Rivas ( ASOACPO)

Salgar

Escenas desgarradoras; pérdidas irreparables, muestran a un Salgar seriamente golpeado por los efectos de la madre naturaleza con sus apocalípticas señales de tragedia.

Impresionante que un pueblo apaciguado en los últimos tiempos, por haber sido víctima de la atroz violencia bipartidista, en sus comienzos, y la irracional presencia de enemigos camuflados como subversivos, haya tenido una arremetida tan atroz como con la que se le ha castigado.

Salgar, en la propia historia de la violencia, fue impresionantemente sometida y ultrajada, atacada y masacrada, no se merecía que el dolor la volviera a perturbar con la inmisericorde bravura de sus aguas caudalosas que la cruzan en “Las Margaritas”.

Es que en Salgar ha ocurrido lo que vemos en todo sitio y lugar del país, por donde recorremos a pie o en medios de transporte: que construyen las soluciones de vivienda, en unos casos tugurios, cerca a ríos, arroyuelos o quebradas…Fabrican rústicamente las casas a orillas de las carreteras que están guiadas por las corrientes impetuosas de los ríos, descansando la seguridad en estacas que caen sobre las riberas, golpeadas las columnas que así se imitan, por las aguas bravías, y se les ve condenados a perecer cuando un inusitado invierno azote las cabeceras de nacimiento, represe y desborde…

Estas tortuosas escenas de dolor no podrán repetirse por la imprevisión humana y por el abandono Estatal, así como por la negligencia de las autoridades de no cumplir con las leyes que reglamentan que no pueden existir construcciones a menos que se respeten 30 metros de las riberas, cosas que parecen imposibles, pero que objetivamente tienen sentido si con lo sucedido en Salgar no nos fuera suficiente para reflexionar.  Y tomar medidas, naturalmente, para que las comunidades vulnerables sientan la protección del gobierno si responde al precepto constitucional de hacerlo como virtud de defensa por su vida saludable.

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