A unos 40 minutos de Medellín, en el oriente antioqueño, se encuentra el municipio de Guarne. El clima templado y la tierra montañosa y parcelada para el trabajo agrícola reciben al forastero. La cabecera municipal se siente tranquila, en las calles del centro, desde donde se toma transporte hacia las veredas se siente una mezcla entre el pueblo y la urbe. En su zona rural aparecen pronto los invernaderos, en los que se cultiva la mayor parte del tomate que se consume en el departamento.

Y a cerca de 10 minutos, en la vereda Yarumbal, se encuentra un proyecto de producción de alimento orgánico que revela las potencialidades y la sostenibilidad de los sistemas de cultivo agroecológico. Le puede interesar: Doña Tulia, una custodia de semillas nativas en Duitama – Boyacá

Los alimentos cultivados en esta finca llegan a cientos de consumidores por medio de Sembradores, una iniciativa que agrupa a varios productores agroecológicos de Medellín y municipios aledaños, con el fin de facilitar la venta y acercar a los productores y los consumidores, generando una cadena de comercio justo, consciente y sostenible.

Elvis Padilla, el motor de este proyecto, es un hombre cálido y conversador quien hace 15 años decidió pasar del trabajo en fincas ganaderas en el Caribe, de donde es oriundo, a la agroecología. Su camino inició en La Unión, Antioquia, en donde animado por Diana Acevedo, una mujer aguerrida que hoy es un referente del tema en todo el departamento, dio sus primeros pasos como agricultor orgánico y posteriormente, como formador de jóvenes que hoy dedican su vida a temas relacionados con agricultura y cuidado del medio ambiente.

Esta experiencia inicial ha hecho que gran parte de los esfuerzos de Elvis estén encaminados a que en el futuro allí, en esta finca de la vereda Yarumbal, se pueda abrir las puertas una escuela de agroecología.

Es quizás este sueño el que lo hace tan generoso con quienes tenemos el gusto de conocer su finca. “Aquí el que me diga que quiere venir a ver, a preguntar, a aprender, a ver cómo se produce, yo les digo vengan, merquen si quieren”, destaca con tanta alegría que hace notar que no ha errado en apostarle a que la apertura y la generosidad sean sus guías.

De la semilla a la mesa

Un asunto central en la agroecología, es la consecución de semillas no transgénicas. Elvis ha dedicado tiempo y energía en conservar decenas de variedades de semillas nativas o adaptadas a este territorio, y en cada siembra, destina una parte al “semillaje”, es decir, a la reproducción de estas pepitas de todos los tamaños y sabores contenedoras de vida.

Igual que cientos de agricultores en diferentes lugares del país, se apoya en las relaciones de solidaridad entre hombres y mujeres que custodian y guardan estas valiosas semillas. Ellos se encuentran en territorios distintos, regularmente, para ponerlas a circular libremente con un objetivo: asegurar la soberanía y sostenibilidad alimentaria de nuestros pueblos.

Un ejemplo inspirador de este proceso es la “habichuela metro”, un alimento infaltable de la gastronomía de la costa caribe, que hoy crece en tierras antioqueñas, tras un proceso de adaptación y reproducción de semillas que Elvis trajo desde Montería, su tierra natal.

Los primeros pasos

La tierra en la que se desarrolla este proyecto agroecológico estaba abandonada hace dos años. Cuando Elvis y Fredy tuvieron luz verde para trabajarla, se trazaron el objetivo de revitalizarla por medio de trabajo continuo y comprometido con agricultura libre de químicos.

Hoy, esta finca produce media tonelada semanal alimentos, entre lulo; habichuela metro; lechuga morada, arcoíris, mizuna y batavia; colifror; brócoli morado; remolacha; acelga verde y amarilla; cebolla puerro; pimentón; ají jalapeño; albahaca y lo que es el alimento más vendido, el tomate en siete variedades.

A la vez, en el invernadero, el tomate san marzano, una variedad muy apetecida en la gastronomía italiana por la preparación de salsas en general, pasa por su proceso de adaptación y mejoramiento, para pronto llegar a los anaqueles de Sembradores y explorar nuevos mercados.

A estos alimentos se suman berenjenas, espinacas, perejil, arveja, zanahoria, estragón y otras hierbas aromáticas y medicinales, que por el momento, abastecen el consumo cotidiano de los trabajadores de la finca y sus familias.

“Las fresas son más para mi hija que le encantan, y para la gente que viene de visita, pero ya se está vendiendo”, cuenta Elvis, tranquilo y orgulloso.

Como en buena parte del territorio colombiano, en la vereda Yarumbal predominan los terrenos inclinados, ocasionalmente pensados como poco aptos para la siembra. Sin embargo, esto lejos de ser un obstáculo, para Elvis fue la posibilidad de implementar un mecanismo de riego por gravedad, y explorar la que podría ser una de las herencias más interesantes de la agricultura andina: las terrazas de cultivo. En algo menos de una hectárea se extienden los escalones de tierra acondicionados para que el agua y los fertilizantes fluyan junto a cada una de las plantas.

Por: Alejandra Gutiérrez Gómez. Fundación Artística y Cultural Cacique Tundama.

1 Comentario

  1. […] De igual manera, es innegable que las nuevas tecnologías se han convertido en un motor de desarrollo, llegando a todos los sectores de la sociedad, desde el político hasta el comercial, y donde uno de los sectores más beneficiado es el educativo; pues es donde más recursos se han invertido con el fin de reducir la llamada brecha digital. Le puede interesar: Sembradores de vida: agroecología en el oriente antioqueño […]

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