Sexualidad, la hora del diálogo

Sexualidad pone a titubear a muchos padres de familia y a personas mayores cuando deben explicársela a los menores.

 

Por Rubén Gil

 

Sexualidasexualidad3d es un tema del que se puede hablar con niños, jóvenes y adultos sin ningún inconveniente. Lo complejo de referirse a dicho tema se presenta cuando se cree que la sexualidad es sinónimo de tabú o de prohibición. En muchos hogares no se habla del tema porque los padres no saben cómo explicárselo a sus hijos.

Primeramente hay que aclarar que la palabra sexualidad ha venido perdiendo su significado original, razón por la cual el tema es visto con tanto recelo.

La sexualidad no se limita a un encuentro genital de la pareja. Más bien la sexualidad se refiere al conjunto de las condiciones anatómicas, fisiológicas y psicológicas que caracterizan a cada sexo. Así mismo la sexualidad se encuentra influenciada por factores externos como la cultura, la formación religiosa, psicológica y diversos sistemas sociales. Por lo común se distinguen cuatro características de la sexualidad dentro del género humano, a saber: el erotismo, la vinculación afectiva, la reproducción de la especie y el sexo genético.

Como se puede ver, el tema de la sexualidad abarca muchos subtemas que por lo general ayudan a entender que no se limita a un significado meramente erótico; más aún, cada ser humano desarrolla su sexualidad en la cotidianidad de su vida. Por ejemplo cuando un hijo recibe una caricia de su madre o de su padre, cuando alguien recibe un abrazo de su amiga o de su amigo o cuando el novio o la novia recibe un beso de su pareja. La sexualidad hace que la persona sienta placer o regocijo cuando puede acercarse a otras personas y las puede ver como creaturas maravillosas que por su belleza generan un poder de atracción. Pero dicho placer no está fundamentado en una satisfacción egoísta, antes bien se fundamenta en el verdadero amor. Y es éste el que hace que las relaciones interpersonales no estén sometidas a un instinto de placer erótico. La sexualidad como amor por el otro, entendiendo que el otro es diferente pero posee un valor inigualable que no se lo da su genitalidad sino todo su ser integral, es lo que los padres deben enseñar a sus hijos.

La iglesiasexualidad4 católica permanentemente suministra elementos para que los padres puedan acercarse a sus hijos y abordar el tema de la sexualidad sin correr el riesgo de malinterpretación. El papa San Juan Pablo II en su exhortación apostólica “Familiaris Consortio”, hacía una invitación a los padres de familia para que la educación sexual que ellos pudieran brindar a sus hijos fuera situada en el contexto de una educación para el amor. En el numeral 37 de dicha exhortación el papa dice: “La educación para el amor como don de sí constituye también la premisa indispensable para los padres, llamados a ofrecer a los hijos una educación sexual clara y delicada. Es decir, los padres deben usar un lenguaje y un modo de comunicación que respete la modestia natural de sus hijos, y que no se convierta en una ocasión más de incitación al pecado, sino que resulte en un correcto aprecio del don de la sexualidad humana y de la castidad. En este contexto es del todo irrenunciable la educación para la castidad, como virtud que desarrolla la auténtica madurez de la persona y la hace respetar el significado esponsal del cuerpo.”

Por lo tanto, la sexualidad debe ser tema de diálogo y vivencia en los hogares. Pero para que esto pueda suceder de tal manera se debe primero ampliar el contexto de la sexualidad como se ha señalado antes. Tal vez sea necesario experimentarla en los hogares antes que hablar de ella. El amor puro y transparente que puedan brindar los padres a sus hijos es la mejor explicación de la sexualidad.

 

 

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