Tabaco, transformación generacional

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Por: Ana María Bolívar Quiñones

Corrían los años 70s, el rock y la rebeldía habían inundado el corazón de más de un joven. La humeante guerra comercial de las marcas de cigarrillos había empezado, siendo las más destacadas el del hombre Marlboro, Kent, Pall Mall, Camel y Lucky Strike a nivel internacional y los rompe pechos Piel Roja y Nacional sin filtro y el muy rubio President de Protabaco, pero fuera la marca que fuera, todas lanzaban a estos jóvenes al reto de ser más hombres, valientes e ignorantes del peligro.

El espectro musical era bastante amplio; las melodías de siempre que escuchaban los de siempre, las bandas de rock formadas unas y consolidadas otras en Woodstock eran el menú de rockanroleros de la generación de los cocacolos, los yeyés y los gogos de finales de los cincuentas y principios de los sesentas. Los nuevos hippies contestatarios de Vietnam y otros más selectos y clásicos seguidores de Lennon, McCartney, Mick Jagger, Keith Richards, Pete Townshend, Roger Daltrey, Pink Floyd , Led Zeppelin, Ian Curtis, Jim Morrison entre muchos otros. El coctel polifónico invitaba a poner alerta los sentidos, cerrar los ojos, prender un cigarrillo y entregarse al sonido.

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Aun, sin saber de los grandes peligros que el tabaco causaba, todos querían tener uno en la mano. Las madres y padres no intervenían en la decisión que tomaban sus hijos al empezar a fumar, no había prohibición alguna, la sociedad mojigata del momento no conocía el problema por lo cual aún no se había legislado la prohibición de consumo y venta a menores de edad, cualquiera podía fumar, y ¿cómo no empezar a fumar, si para la época lo peor que podía pasarle a uno de esos jóvenes era no encajar en la moda del tabaco?

Pero la transformación y controversia que generaría el tabaco no demoraba en estallar. Ahora la sociedad mojigata de las décadas anteriores tendría un problema. Eran los años 90s, década que cambiaría la historia del tabaco. David McLean , Wayne McLaren y Dick Hammer, habían sido participantes en las publicidades de Marlboro, siendo el típico vaquero que se veía en estas. Los tres habían muerto de cáncer de pulmón, por fumar Marlboro y de ahí nace el apodo para estos cigarrillos “los mata vaqueros”. La sociedad debía tomar medidas, se prohibieron las campañas y comerciales de tabaco, salió una ley donde ahora era prohibido el consumo y venta de cigarrillos para los menores de edad e incluso durante los años.

La moral, la ética e, incluso, la estética hacia este producto se habían transformado, fumar, ya no era de valientes, los padres que antes no se habían preocupado por el consumo de tabaco de sus hijos, ahora sí tomaban medidas. En las escuelas y en los medios se empezó hablar del daño que este hacía. Pero el daño para muchos, ya estaba hecho.

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