Una carta para El Campesino 1959

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A continuación compartimos una de las cartas dirigidas al semanario El Campesino en el año 1959, petición que realizó una campesina al periódico ante una situación en particular, que si analizamos, después de 58 años no ha cambiado mucho en el país:

El Campesino

La Estancia, octubre 19 de 1959

Señor
Jorge Monastoque Valero
E. S. O.

Señor Director de
EL CAMPESINO

El domingo endespués de la misa ojrecian el “CAMPESINO” y con el fin de topar algo que miayudara pa mis sementeras y mis sembradíos, leyí lo que sigue: “Ninguna empresa civilizada etc.), y me pareció muy gueno que den cantidades chiquitas y claras, pues nosotros los campesinos de janegadita, queremos por libras explicarlo toito, pues de nada nos sirven millones y miles. Así, pa los pobres clarito y sin bombos ni tantas palabras, que al jin nuhacen mas que enredar.

Yo pio un consejo: tengo una tierrita y me da cirguelas y peras y de toas las yerbitas, peru a estos palitos les cojió una lama blanca; hora no hay cosechas. Que habrá pa curarlos con nombre cristiano, que sirva y sea gueno?

Otra cosa miamo: el pobre que compra la tierra, paga los impuestos, compra semillas, abonos, jumigantes y paga jornales y de sol a sol limpia los rastrojos, quisiera ganancia pero nuhay tal cosa; pues pur la ignorancia no sabe onde pagan con justicia el precio, y a yo, mia pasao, por cosas que valen al ir a comprarlas mas de veinte pesos. Al ir a venderlas , siendo todas muy guenas y muy de primera me ojrecieron cuarenta centaos. ¿es justo miamito esta ladronera? y los intereses de la plata que gaste comprando la tierra, y las asoliadas y las semillitas y las jumigadas y too, miamito, pa que una persona que no expone naa, ni gasta, ni briega; sea la que se gana poniendo la vida tan cara? Porque en este setío nuhace nadie nada?

Que no sigan subiendo jornales, pues por cincuenta centavos del alza, a las cosas le suben el tres y hasta el cuatro y asina miamito no ganamos nada. Que den direcciones onde compran too, que funden oficinas de gentes honradas que paguen con justeza todos los productos del campesinito de quimbas y ruana.

Y si así se hiciera yoquiero que miamo me mande una lista larga con las direcciones en su mesmo diario y entonces le pido, unas suscripciones pa yo aquí, en mi casa por toito un año. Cuánto es lo que vale? Y aquí me despio y le pidu perdones pero es lo que jalta pa esta Colombia  llenita de impuestos y de tantas vainas.

Rosa Espina, Carrera 21 número 11 – 66, Bogotá, T. de I. 82912 de Bogotá, D. E.

Fuente: Boletín Cultural y Bibliográfico No. 82, Biblioteca Luis Ángel Arango.

1 Comentario

  1. Que bien que se resalte la vida de los campesinos. ellos tienen muchas enseñanzas que darnos, con su sencillez y sabiduría.

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