Una oportunidad para la paz (parte 1)

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Colombia duró más de sesenta años en conflicto y tuvo cinco procesos de paz sin culminar, de un momento a otro, este país se convirtió en un lugar donde a diario ocurrían casos de secuestros, explosiones, extorsiones, muertes y violaciones, las cuales parecían imperdonables.

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Foto: BBC

Según la historia nacional, después del Bogotazo, se empezaron a crear grupos al margen de la ley y ahí empezó Colombia a padecer; oficialmente se dice que el inicio del conflicto fue en 1958, con la entrada en vigencia del Frente Nacional.

Ahora, tal como hubo un comienzo, se espera un final; el 26 de septiembre de 2016, después de tantas conversaciones en La Habana, por fin se firmó la paz, pero… ¿En dónde quedan las víctimas y victimarios que se quedaron sin oportunidades por las condiciones que les dejó la guerra? Los soldados, los secuestrados, los guerrilleros, inocentes o culpables, quedaron sin piernas, sin manos, sin vista, con traumas, dolores y angustias que una sociedad civil como la nuestra rechaza porque los ve diferentes. Pocas personas entienden el valor del alma y el perdón, que aunque no olvida si sana corazones.

¡Basta ya!, Colombia dejará de ser un país de guerra, aquí también se respira el valor del amor, se cultiva la lucha y se recoge la felicidad de los que con confianza brindan oportunidades para los que la vida se les acabó en un monte.

Oportunidades para creer en la paz

Colombia tiene hasta el momento registradas por el Estado 96.000 víctimas del conflicto que reciben asistencia y reparación, hay 12.500 personas con discapacidad, entre ellas más de 100 víctimas de artefactos explosivos que accedieron a rehabilitación física, así mismo se registran 59.000 guerrilleros desmovilizados entre Farc y ELN en todo el país y 5.500 víctimas de la violencia que accedieron a formarse para recibir un trabajo digno en empresas privadas como El Cielo.

El Cielo es un restaurante que cuenta con sucursales en Bogotá, Medellín y Miami, y hoy en día brinda oportunidades de trabajo a soldados heridos en combate, desmovilizados e indígenas. Es impresionante, dice Juan Manuel Barrientos, el dueño de la idea que recoge las hojas secas de la guerra.

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Trabajadores de restaurante El Cielo, victimas de la guerra

“En El Cielo todos trabajamos como si fuéramos familia, todos están vestidos de traje blanco y negro, los meseros de negro y los cocineros de blanco. No se diferencia quien era desmovilizado, guerrillero etc, todo el mundo olvida de donde viene, es otra de las cosas bonitas del trabajo, después de que se perdonan, trabajar es lo más agradable. Se enojan por temas de cocina, no por temas de guerra”.

Este es un restaurante que transformó la forma de cocinar, en El Cielo se cocina paz generando tejido social con todas las personas que quieren contribuir al cambio. Esta fue la razón principal para construir una fundación que hoy en día está ubicada en la Quinta Brigada de Medellín, su nombre es “Fundación, El Cielo para Todos”; fue una iniciativa que emprendió vuelo por una familia paisa que inculcó desde pequeños a sus hijos a perdonar y dar ayuda a quien la necesita.

Para Juan Manuel y su familia las cosas no han sido fáciles, ellos también tienen miedos y obstáculos:

“Mi miedo más grande, terminó siendo el más fácil: fue promover la capacitación de los desmovilizados ante los generales del Ejército, yo pensé que ellos me iban a rechazar. Pensé que me iban a decir que yo estaba igualando en una cocina a un desmovilizado con un soldado, ese era mi miedo. Cuando yo les presenté el proyecto, me dijeron que eso era lo más bonito que había, porque ese desmovilizado que estaba preparándose para la vida civil no iba a volver a matar a nuestros soldados, lo entendieron desde el principio. No fue un obstáculo, pero si fue un miedo que terminó siendo un apoyo incondicional de muchos soldados, coroneles y militares que nos han ayudado y dicen “que chimba” que usted esté promoviendo la desmovilización para que no nos sigan matando”.

Colombia se está dando cuenta que es tiempo de terminar con la guerra, es hora de que todos los colombianos reaccionemos con esta responsabilidad. El país se debe preparar con pequeños actos que motiven a la población afectada a salir de la oscuridad que les dejó el pasado.

Autor: María Paula Moreno, Estudiante de Comunicación Social, Voluntaria. @MariaPau9504
Editor: Katherine Vargas Gaitán, Periodista Editora. @KatheVargasg

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