La Virgen María siempre presente en la historia humana

Virgen María: Modelo de fe, confianza y esperanza.

Por Nicolás Galeano

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Y cómo no resaltar la figura de la Virgen María durante este mes de mayo como ejemplo de obediencia, humildad, entrega y amor incondicional, cualidades que le merecieron ser la Madre del Salvador por su gran acto de fe al momento de creer con convicción en las palabras del Ángel al momento de la Anunciación, por su gran confianza en las promesas que Dios realizaría en su pueblo con la llegada del Redentor y por la esperanza que ella siempre puso en su hijo, sabiendo que esto la llevaría a experimentar el dolor, que como madre tuvo que soportar al acompañar a su hijo en el camino de la cruz y de la muerte, pero de alegrarse también con su resurrección triunfante.

Es por ello que la Virgen María ocupa un lugar privilegiado dentro de nuestra fe católica ya que su ejemplo de fe es para nosotros la virtud  que nos lleva a hacer la nuestra cada vez más sólida y llena de sentido, teniendo presentes las palabras del Arcángel Gabriel al momento de la anunciación:” Para Dios no hay nada imposible”.

Virgen María 2Pero la Virgen María no fue la única en gozar de estas promesas por parte de Dios, sino que muchos otros, por intercesión de ella se hicieron participes también de las promesas y de las gracias que Dios quería derramar sobre el mundo. Ejemplo de ello fueron las apariciones que acontecieron en Fátima durante el mes de mayo de 1917, cuando Nuestra Señora quiso presentarse a tres humildes pastores en un pequeño pueblo de Fátima llamado Cova de Iria. Mientras estos pastoreaban sus ovejas, la Virgen María se les apareció por vez primera el 13 de mayo, apariciones que se extenderían hasta el 13 de octubre del mismo años, fecha en la cual ella rebelaría su identidad. Durante sus apariciones a estos humildes pastores llamados Lucía, Jacinta y Francisco, la Virgen María insistió de manera especial en el rezo constante del Santo Rosario para lograr la paz en todo el mundo y la conversión de los pecadores.

Desde aquel acontecimiento el mes de mayo ha sido y será siempre una oportunidad especial para orar junto a nuestra Madre del cielo, pidiendo que su intercesión y compañía siempre nos guíen y nos haga capaces de confiar en las promesas de Dios sin importar cuan difíciles de entender y de creer sean para nosotros.

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