El Campesino: participación del campesinado con el semanario

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Una de las secciones donde los campesinos tenían mayor participación, sin que fuera la única, fue el correo campesino. Esta sección publicaba cada semana las cartas de los oyentes de la emisora y los lectores del periódico. Las cartas tenían que ver con las clases radiales o con aspectos relacionados con el campesinado. Por ejemplo, un campesino del Huila le hacía saber al gobierno y a la opinión pública, por medio de una carta, la necesidad de que se instalara una sucursal de la Caja Agraria con la respectiva sección de ahorros en su pueblo; o las relacionadas, en el mismo periódico, o con algunos de los aspectos de las Escuelas Radiofónicas, como el caso de un campesino de Antioquia, quien avisaba que si no había una rebaja en la pilas (baterías) de los transmisores se vería en la obligación de privarse de la escuela:

Mis circunstancias económicas no me permiten seguir disfrutando de ese gran servicio, pues la pila hasta llegar a mi, me cuesta $48.00, con $4.00 que me toca pagar de transporte. ¿Y si no tengo que pagar repuestos por daños en el receptor a cuanto se me eleva el costo de la escuela? Imposible, imposible. Mucho dolor me da tener que privarme de tan sabias enseñanzas pero no alcanzo.

De esta manera, las epístolas se convertían en el medio utilizado por el campesino para socializar sus problemas y para evidenciar las necesidades de su entorno. La comunicación que llegaba a ACPO en relación con las Escuelas Radiofónicas era respondida personalmente y se utilizaba el semanario para publicar la respuesta. El propósito de la divulgación fue socializar los problemas del campesinado, pero también destacar aquellos escritos que tenían que ver con el trabajo desarrollado por las Escuelas Radiofónicas,  por El Campesino y por ACPO en general. La publicación de cartas en este sentido era masiva y mayoritaria. Habitantes de todas las regiones del país enviaban misivas. venían de municipios como La Calera, Sibaté o Tausa, cubrieron desde los departamentos de Boyacá y Cundinamarca hasta el Putumayo o La Guajira. Del Norte de Santander un campesino envió un escrito en el que destacóla labor del periódico:

Respetuosamente me dirijo a ustedes enviándoles mi más efusivo saludo y para felicitarlos por la valiosa labor que han adelantado desde sus columnas a favor de la inmensa masa campesina del pueblo colombiano, con sus lecciones que trae cada semana, instrucciones y consejos, respuestas a sus preguntas y problemas que a diario presentan.

Estas cartas se publicaron al igual que comentarios, coplas y reclamos. En el periódico también se divulgó todo lo relacionado con los cursos, sus horarios, las fechas de iniciación y los avisos de visita de los líderes o supervisores de las Escuelas Radiofónicas.

El Campesino, más allá de contribuir en el engranaje de la Educación Fundamental Integral, adquirió importancia por si solo, pues además de llegar a quienes formaban parte de las Escuelas Radiofónicas, de la misma manera fue leído por un buen número de colombianos. Por su amplia circulación nacional, se convirtió en uno de los medios más importantes de la Institución. Según ACPO, el periódico recibió «la mejor y más extraordinaria acogida, no solo del pueblo agricultor, sino también de las clases dirigentes, que han visto en el semanario una respuesta a las más urgentes necesidades que el país tenía en ese campo». Para finales de 1960 se editaron 74.000 ejemplares después del diario El Tiempo, era el periódico con mayor circulación en el país. Fue tal su importancia en la institución y fuera de ella, que contó con personal propio desde el director hasta los periodistas y corresponsales, así como con un sistema de distribución que aseguraba que llegara a los diversos del territorio nacional.

Autor: José Arturo Rojas M.
Fuente: Boletín Cultural y Bibliográfico No. 82, Biblioteca Luis Ángel Arango.

 

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