Carta del Campo: Itinerario campesino, una aventura diaria

Así transcurre el día a día de nuestros campesinos, que a las 5 de la mañana con el canto del gallo, se ponen de pie para afrontar con valentía un nuevo día.

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Foto: José Manuel Velez.

Primero, prende la estufa de leña, se instala el molino para moler el maíz para hacer las arepas, se pelan las papas para hacer el caldo, se pone la olleta con el agua de panela y poder así disfrutar de un delicioso tinto que vence un poco el frío que aún a pesar del cambio climático nos sorprende cada mañana y cada anochecer.

Luego de desayunar a eso de las 7 a.m se dispone a sus labores de siembra, mantenimiento de los cultivos o cosecha, o todas a la vez, porque a veces es así; la tarea apremiante y variada. La mujer, encargada de las labores del hogar, despacha los niños para la escuela, los encomienda a los santos para que no tropiecen en el camino con una romería de mulas, o una vaca, atravesada en el camino o de pronto el perro bravo de algún vecino y lleguen sanos y salvos a la escuela.

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Mientras ella se dispone a preparar el sancocho que su familia y los trabajadores de la finca disfrutarán a eso de las 11 am, sin importar si llueve o hace mucho sol, si el cultivo está lejos o cerca de la casa, si la cosecha será bien paga o se perderá todo el tiempo de espera, el campesino sigue siempre firme en su labor.

Cuando llegan los niños y ya casi los trabajadores se disponen a tomar el algo (chocolate y arepa) a eso de las 2:30 p.m los niños dispuestos a cumplir con las tareas escolares y colaborar en las labores de la finca, recoger los huevos, entrar la leña, ayudar con la cosecha, y en las labores de la casa.

Se acerca la hora de cenar, 5pm, un buen plato de frijoles y arroz servidos en plato esmaltado, saciarán el hambre y un poco el cansancio de nuestros campesinos, que ya viendo caer el día, descansan para reparar su fuerzas y esperar que nuevamente el gallo anuncie con su canto la llegada de un nuevo día, de una nueva oportunidad de escribir en la historia del campo, experiencias llenas de satisfacción, alegría, tristeza, sufrimiento, desasosiego, frustración, pero que nunca les quitará su amor por el campo, la entrega a su tierra  a su labor.

Por: Sandra Paola Caicedo. Museo del Campesino.
Editor: Lina María Serna. Periodista – Editora.

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