Carta del Campo: La vida cotidiana en el campo y la ciudad

En el marco de una actividad que busca reconocer el valor y la importancia del territorio, unas estudiantes del Instituto Pijao en Quindío resaltaron algunos de los aspectos diferenciales entre el campo y la ciudad.

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Foto por: Jean Wilman Parra

El campo o zona rural se caracteriza por albergar a un menor número de habitantes, que viven en forma más bien dispersa. En las grandes ciudades, por el contrario, las casas y edificios se construyen unos pegados a los otros, ya que la tierra es el bien más escaso y por ende más caro.

En las ciudades predominan imponentes moles de asfalto, concreto y acero, que en verano actúan como superficies de absorción de calor y tapan gran parte del espacio aéreo. En el campo por el contrario, se mantienen los elementos del paisaje natural, que otorgan una amplia gama de colores y formas y dejan al descubierto el cielo, tornándose en un sitio más confortable.

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Hay personas que viven en casas que se encuentran “pegadas” a muchas otras casas sobre una calle. Las escuelas de los niños quedan a ciertos kilómetros de distancia, y pueden llegar a ellas caminando o  viajando en un medio de transporte de la zona, en donde se pueden encontrar varios edificios y también negocios y pequeños centros comerciales. Estos niños conviven con muchísimas personas, de las cuales solo  conocen a unas pocas.

Otros en cambio, viven en casas muy distanciadas y sus escuelas se encuentran más lejos, por lo que se tienen que desplazar en caballo o en camioneta. Cerca de donde viven hay pocos comercios y como la población es menor se suelen conocer los nombres de cada uno de los vecinos. Gracias a esto cada encuentro es una oportunidad para conversar.

por: Kelly Casas y Laura Reyes. Estudiantes del Instituto Pijao, Quindío.

 

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