Carta del campo: Magaly, un ejemplo de perdón y resiliencia

Con la llegada del Acuerdo de Paz esta caqueteña decidió dejar atrás cualquier recuerdo de amargura a causa del conflicto armado, recuperando la esperanza tras un accidente. Actualmente se forma con las Escuelas Digitales Campesinas y espera seguir creciendo para aportar a su comunidad.

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Foto por: Diana Marcela Marín

“Soy Magaly Orozco Ordoñez, nacida en diciembre de 1991 en Puerto Rico, Caquetá. Vengo de una familia campesina, me crie en el campo ayudándole en sus labores del campo a mis padres, en ese tiempo no tenían la forma económicamente para mantenernos ya que éramos 8 hermanos. Tampoco pudieron darnos estudios debido a la pobreza, yo solo pude terminar el cuarto de primaria, y así fui creciendo  hasta cumplir los 14 años de edad.

Decidí ingresar al movimiento FARC-EP, el cual frecuentaba bastante por esos lados donde vivíamos, hablé con ellos y me explicaron cómo era la vida allá; les dije que estaba dispuesta a irme entonces ellos me acogieron. Empecé mi vida en las filas guerrilleras.

Sentía un poco de tristeza de pensar en mis padres y en el resto de mis hermanos ya que no sabía si ellos estaban bien o no, era algo que aún me preocupaba bastante, al principio no fue fácil pero tampoco imposible para luchar por una causa justa y verdadera.

Allí cumplí mis 15 años, para mí fue triste porque allí no obtuve ninguna celebración en esa fecha tan importante para una mujer, ya que dejaba de ser una niña y me convertiría en una señorita llena de sueños, no para mi si no para mi gente del campo.

Así pasaron cuatro años y por fin me volví a encontrar con mis padres y hermanos, esto fue algo inolvidable, recuerdo los llantos y risas de ellos al verme. A ellos les habían dicho que yo me había ahogado, pero no fui yo, fue otra compañera.

Luego en el año 2013 mi vida dio un giro total e inesperado, me hirieron en un combate con un impacto de bala en mi cabeza causándome  inmovilidad de todas mis extremidades y quedando en una silla de ruedas sin ni siquiera poder moverme. En ese momento no quería seguir viviendo en esas condiciones en la que había quedado para mí fue muy duro todo esto. Pero lo fui superando poco a poco con la ayuda de mi familia y amigos.

Actualmente estoy estudiando unos cursos que nos brindaron por medio de las Escuelas Digitales Campesinas – EDC; cada ocho días me desplazo con mi marido en una motocicleta desde la vereda donde vivo a Puerto Rico para reunirme con mis compañeras y mi facilitadora, que nos ha ayudado mucho a entender y seguir mi proceso de formación. 

He aprendido desde lo más básico del celular hasta lo más avanzado, también he aprendido a manejar un computador que la verdad no sabía ni escribir en uno, creé mi propio correo, y también he aprendido a crear páginas web”.  

Magaly conoció el proyecto gracias a una reunión que se hizo y se le invito a que hiciera parte de este espacio que está disponible para personas en proceso de reincorporación instaurados en los Acuerdos de Paz. Lo vio como una oportunidad para seguir estudiando y progresando. MIA es un proyecto enfocado en apoyar a la mujer rural y reincorporada en Caquetá y Chocó a través de educación y apoyo a emprendimientos rurales. 

Quiero resaltar, en mi rol como facilitadora educativa, que es una mujer muy dedicada, actualmente, realiza el curso “Mi proyecto de vida en el campo” de las Escuelas Digitales Campesinas – EDC, y recalca su disposición en continuar aprendiendo junto a este proyecto que llega al Caquetá gracias al Fondo Europeo para la Paz de la Unión Europea y es implementado por Acción Cultural Popular – ACPO, Diócesis de San Vicente del Caguán y la Registraduría Nacional del Estado Civil. 

 

Por: Diana Marcela Marín. Facilitadora Educativa del proyecto MIA.

Editor: Karina Porras Niño. Periodista – Editora. 




    

 

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