Carta del campo: “Quiero apoyar a mi mamá” dice joven caqueteña

María Sorleidy Cadena Tovar, es una joven de 14 años cuyo mayor anhelo es apoyar a su familia y su forma de hacerlo es estudiando, por eso aprovecha todas las formaciones que llegan a su territorio. Esta es su historia.

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Foto por: Margarita Tovar Poveda

María, como es comúnmente llamada por sus compañeros de estudio y su familia, es una joven de 14 años de edad; ocupa el sexto lugar dentro de su grupo familiar y su lugar de vivienda es en la vereda El Recreo en el municipio de Puerto Rico, Caquetá. Para llegar del centro poblado a su vereda es necesario hacer un recorrido de una hora que incluye transporte por una carretera en malas condiciones y en el camión de la leche. 

Ella estudia en la Institución Educativa Rural Jorge Eliecer Gaitan del corregimiento de Lusitania, cursa el noveno grado y es una participante activa del proyecto Pescado para el Desarrollo de Pastoral Social – Cáritas Colombiana y de Acción Cultural Popular, del cual María se enteró por su profesora quien la animó para que se inscribiera. Ella que ama estudiar, no lo dudó en ningún momento. 

Para este proceso de formación el proyecto realizó entrega de cartillas que son base y guía; además cuentan con el apoyo constante del equipo de facilitadores para apoyarlos en el momento que lo requieran. Esto es posible también gracias a las Escuelas Digitales Campesinas – EDC que busca distintos métodos para llevar educación al campo.

Como su maestra, le pregunté un poco sobre su contexto para que los lectores puedan conocerla un poco más.

¿Cómo es un día normal de Maria?

“Profe me levanto a las 5 de la mañana, vamos con mi mamá a bañarnos al río y a cargar agua para hacer de comer y hacer el aseo en la casa. En horas de la mañana ayudo con los oficios de la casa y en la tarde me dedico a hacer mis tareas. Cuando ya acabo mis tareas de las Escuelas Digitales Campesinas, me voy a enviarlas donde mi tía Margarita, que tiene celular con cámara y señal.  Primero cruzo el río en una canoa y después me voy caminando una hora y cuando hay la posibilidad de que me presten un caballo me demoro 40 minutos, el único problema que tengo profe, es que cuando crece en río no puedo enviarle tareas”. 

A pesar de esta situación que se presenta en el territorio, ella es una de las jóvenes más dedicadas, aplicadas y responsables, pues a la semana ella siempre entrega sus talleres a tiempo. 

¿Cuáles son las aspiraciones a futuro, María?

“Profe no tengo otra opción sino estudiar y contra todo pronóstico graduarme como bachiller y terminar el proyecto para poder trabajar y apoyar a mi mamá, pues es una madre cabeza de hogar de escasos recursos que perdió a su esposo por la violencia en la region, tambien, quiero marcar la diferencia en mi familia y agradezco a Dios y a los aliados del Proyecto Pescado para el Desarrollo, porque fijaron su mirada en jóvenes del campo para tener una calidad de vida mejor, porque nosotros  no tenemos las mismas oportunidades que tienen los jóvenes de la ciudad”.

Los jóvenes rurales tienen muchas metas por cumplir, como en el caso de María, que desde muy joven ya tiene una visión de trabajar para apoyar a su familia. Pero, también es una joven que le preocupa su futuro, pues su deseo es ser una profesional. Por esto, toda formación que llega a su comunidad ella la realiza sin dudarlo. 

 En el proyecto Pescado para el Desarrollo, Acción Cultural Popular es una aliado que a través de las EDC trabaja por contribuir al fortalecimiento de jóvenes de noveno a décimo grado usando herramientas educativas que abren las perspectivas, reconocen las riquezas de su territorio y se promueve una cultura de paz, el objetivo es aportar un poco a la transformación de su realidad y las de sus comunidades; generar bienestar y arraigo para construir Paz. 

 

Por: Fanery Cabrera. Facilitadora del proyecto Pescado para el Desarrollo en Caquetá.

Editor: Karina Porras Niño. Periodista – Editora. 

 

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