Carta del campo: Una nueva vida en territorio de paz

El proyecto MIA que busca generar espacios de formación para mujeres en proceso de reincorporación, se convierte en una esperada oportunidad de crecimiento ante aquellas jóvenes rurales como Lina Vique, que quieren replantear su proyecto de vida para ser unas buenas guías en la maternidad.

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Foto por: SEMANA - https://cutt.ly/PmiqFis

Soy  Lina Susana Vique Cupitra, nacida el 08 de mayo de 1991 en una vereda llamada las Perlas Altas de Puerto Rico, Caquetá. Vengo de una familia honrada y muy humilde, en ese entonces estaba conformada por cuatro miembros: mi  padre, mi madre, mi hermana y yo, la vereda quedaba a 8 horas del pueblo, y me crie ayudando en los quehaceres de la finca a mis padres.    

Estudiamos a media hora de la casa y nos tocaba irnos a pie con mi hermana, allí solo pude terminar hasta el grado tercero de primaria por motivos de que era muy lejos del pueblo, y casi no había maestros para esa vereda. Cuando cumplí los 12 años de edad, ya sintiendo todas las necesidades de mi familia, empecé a sentirme impotente de no poder hacer nada por ellos. 

Entonces por la vereda todos los días veía pasar miembros de la guerrilla y un día tomé la decisión de irme con ellos a experimentar una nueva experiencia. Esta decisión fue muy dura para mis padres ya que ellos no podían aceptar que su hija hubiera elegido un camino con demasiados riesgos.

Ellos lucharon demasiado para sacarme de allí, me insistieron bastante que volviera a casa pero no los escuché y me quedé allí, en ese lugar cumplí mis trece y catorce años de edad. Esos dos años ellos me veían pasar portando mi uniforme.

Después de un tiempo me tocó irme a un entrenamiento donde tuve un accidente, me lesione la cadera cayendo sobre una piedra ya terminando esta prueba. Al ver lo mal que había quedado me pagaron un sobandero para que me arreglara la cintura, pero no fue tan efectivo.

Seguía por la misma rutina así un año más hasta cumplir mis dieciséis años, cuando un día me dijeron que mi padre estaba muy enfermo y me puse muy triste porque   no podía estar presente para ayudarlo. Después de eso no volví a saber nada de ellos, así pasó el tiempo cuando empezaron los diálogos de paz entre la guerrilla y el Gobierno, en el 2016 se hizo una conferencia en los Llanos del Yarí y yo participe.

A los pocos días de cumplir los diecisiete años comenzó ya más en serio lo del proceso de paz, tuve la oportunidad de llegar a un sitio donde se realizó la dejación de armas, allí estuve aproximadamente unos 10 meses cuando llegó fin de año pude pasar tiempo con mi familia.

De allí salimos y conseguí un trabajo para poder ayudarlos económicamente así pasé un año y después me encontré con un muchacho que conocí cuando era niña. Empezamos a hablarnos hasta que él me dijo que nos fuéramos a vivir juntos y formaremos un hogar. 

Después tomamos la decisión de traer un bebe a este mundo y gracias a Dios lo logramos, en este momento me encuentro embarazada de tres meses de gestación y ha sido muy duro, pero solo pido a Dios que me de salud para que mi bebe salga bien y poder sacarlo adelante. 



Por:  Lina Susana Vique. Participante del proyecto MIA en Caquetá. 

Editor: Karina Porras Niño. Periodista – Editora. 





    

 

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