Chagras de Putumayo, saberes y tradiciones como memoria biocultural

La diversidad, el conocimiento y las tradiciones de comunidades indígenas del Alto Putumayo, como la Inga y la Kamëntšá, cuentan con un sinfín de saberes ancestrales que se están perdiendo y desaprovechando como memoria biocultural.

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Foto por: Jeser Andrade Arango - https://bit.ly/2lxvfrc

Las chagras o jajañ, son aquellos espacios campesinos familiares, donde se transmite todo tipo de enseñanza alimenticia y tradicional que cada cabildo tiene, compartiendo así sus saberes ancestrales y culturales.

Gracias a la investigación de Edison Alexander Muyuy Ojeda, estudiante de la Maestría en Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), y quien también pertenece a la comunidad indígena Inga, determinó que en 33 chagras, consultadas existe una diversidad animal de especies criollas y un uso medicinal de plantas tanto en los mismos animales como en los habitantes, que no han sido aprovechadas.

El estudio que se realizó con seis cabildos ubicados en los municipios San Francisco, Sibundoy, Colón y Santiago, y en dos corregimientos San Andrés y San Pedro, del Alto Putumayo, estableció que existen en promedio 5 especies de cada animal, entre los que se encuentran: gallinas, patos, pavos, cerdos, conejos, cuyes, bovinos, caballos, palomas, loros, ovejas, gallinetas, gansos, perros y gatos.

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Los primordiales para las chagras, son las gallinas y los cuyes, los cuales son aprovechados para el autoconsumo, venta y sustento de la comunidad; en cuanto a las plantas el uso puede variar dependiendo de la enfermedad o si es para el uso animal o humano, por el ejemplo, para el tratamiento de desnutrición en niños:

“Se sacrifica un cuy tierno, luego se le retiran las tripas, se rellena con plantas medicinales, se envuelve en hojas de achira y se cocina”. Así mismo añade el investigador Mumuy que, “el estudio tiene como fundamento rescatar la memoria biocultural de la comunidad indígena y el reconocimiento de que existen otros saberes que pueden ir a la par con el conocimiento científico”.

En el análisis se tomaron en cuenta varios factores como: la condición socioeconómica, el inventario de animales, parámetros productivos, la posesión de tierras, la conformación del núcleo familiar, la forma de alimentación, el manejo animal, entre otros, por lo cual el investigador concluye que:

“Es necesario reafirmar la importancia de la diversidad animal y de los recursos zoogenéticos en las comunidades indígenas Inga y Kamëntša del Alto Putumayo, y que es fundamental generar acciones encaminadas a su conservación, porque las visiones culturales, sociales y políticas dependen de su existencia”.

Por: Jeisson Beltrán Valderrama. Periodista.
Editor: 
Lina María Serna. Periodista – Editora.

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